Creando un ecosistema emprendedor

He encontrado en mi mesa un gráfico, que nos entregó hace meses en una reunión el anterior embajador de EEUU en España, Alan Solomont. Solomont, además de un gran tipo, es un gran defensor de los emprendedores y del potencial de los ecosistemas emprendedores para crear riqueza en un país (espero que el nuevo embajador mantenga su línea de trabajo en España!).

En fin, volviendo al gráfico, está basado en un estudio de Daniel Isenberg, Profesor de Babson College, y se refiere a los pilares de un ecosistema emprendedor:

EES-Domains-and-Pillars

Ya he escrito en este blog, que la creación de un ecosistema emprendedor no es un proceso sencillo, ni que se pueda dejar al azar. Se trata de identificar nichos de negocio y las personas adecuadas, que puedan desarrollar actividades que tengan verdadero impacto social y económico y darles las herramientas necesarias para que puedan tener éxito.

Suena fácil, pero no lo es, en absoluto, un ecosistema emprendedor se compone de cientos de elementos y me gusta mucho como Isenberg los agrupa en seis áreas clave.

1. Mercado: incluyendo los primeros clientes y las redes que son fundamentales para el desarrollo de una startup, como las redes de emprendedores (aka Chamberi Valley) o la presencia de multinacionales con capacidad de arrastre.

2. Políticas: incluyendo un apoyo real de las autoridades y organismos públicos, tanto  a nivel legislativo como creando un marco legal que favorezca la creación de empresas y su expansión.

3. Financiación: tanto acceso a la financiación bancaria como un suficiente número de business angels con experiencia y entidades de capital riesgo capaces de acompañar el crecimiento internacional de la startup.

4. Cultura: para mí un factor clave, incluyendo dar visibilidad a los éxitos y elevar el estatus social del emprendedor, así como una cultura de tolerancia al riesgo y el fracaso.

5. Soporte: que cubre tanto la infraestructura, como la presencia de incubadoras, asesores legales y financieros, mentores, ONGs que apoyan a emprendedores, etc. En este área creo que en España vamos bien servidos!.

6.  Capital humano: que cubre el talento y formación de los individuos y la calidad de la enseñanza del ecosistema.

Isenberg hace hincapié en que cada ecosistema es único, porque se conforma de interrelaciones dinámicas entre cada uno de los pilares mencionados. Por tanto, es un error tratar de copiar el modelo estadounidense en España, si no que es necesario hacer un acercamiento local al desarrollo del ecosistema.

Isenberg menciona 9 recetas para crear un ecosistema emprendedor saludable:

1. Dejar de emular Silicon Valley

2. Conformar el ecosistema alrededor de las condiciones de contorno locales

3. Contar con el apoyo del sector privado desde el principio

4. Favorecer las oportunidades con mayor potencial aunque mayor riesgo

5. Conseguir algunos grandes éxitos y celebrarlos públicamente

6. Fomentar el cambio cultural proactivamente

7. Fijar las raíces para asegurar que las empresas tienen suficiente fuerza para sobrevivir

8. Ayudar a los cluster que se creen de forma espontánea a crecer de forma orgánica

9. Reformar las leyes y marcos burocráticos para favorecer la creación de empresas y el desarrollo de las mismas.

Un punto muy interesante que menciona Isenberg y que llevo años defendiendo es que debe ser prioritario atraer emprendedores más allá que tratar de crearlos todos localmente. Así será posible descubrir que es lo que los emprendedores necesitan y buscan y armarles con los recursos, soporte y mentoring necesario para que tengan éxito.

Un pequeño grupo de emprendedores de empresas con altísimo crecimiento pueden tener un impacto brutal en cambiar la mentalidad de la sociedad, crear empleo y fortalecer el ecosistema. Chile e Irlanda están haciendo un gran trabajo en atraer esos emprendedores y cambiar la actitud de toda una generación respecto a la asunción de riesgos y la generación de nuevos proyectos.

Creo que el papel del gobierno en todo esto, debe ser únicamente para eliminar obstáculos, y para liberar todo el potencial y energía emprendedora de los individuos. Ayudando en aquellas iniciativas que ya han surgido de forma natural, en vez de intentar crear nuevos y artificiales clusters de innovación, que muchas veces esconden millonarias operaciones inmobiliarias .

A veces, quizá, hace falta que nos dejen en paz, en vez de intentar dirigir lo que hacemos y cómo, sin entenderlo.