El balance del año no se mide sólo en KPIs

Hace un año estaba aún convaleciente de la peritonitis que se robó mis Navidades y el apéndice,  pensando cómo empezar mi periplo sabático por Londres o Nueva York después de poner punto y final a un periplo de 11 años con IMASTEON24.

Y si reflexiono sobre todo lo que ha pasado en estos últimos 12 meses, no podría imaginar, entonces, el alucinante viaje en cohete que me iba a echar entre pecho y espalda. Y lo que queda todavía para llegar a la estratosfera, y más allá.

Desde mi incorporación “hands-on” en CartoDB, la velocidad a la que se mueven mis circunstancias se ha disparado y a veces la realidad se me aparece un tanto borrosa, tanto que me acuerdo de unas líneas que escribí hace algunos años:

Desde que no estamos juntos

los meses han aprendido a andar deprisa,

ahora corren a mi alrededor

y me marean,

tendrías que verlos.

Me ha tocado este año boxear de manera consistente muy por encima de mi peso y aprender una tonelada de cosas, cada día. Pero esto es lo que tiene trabajar con un equipo de alto rendimiento, donde no hay huecos para el despiste, la mediocridad o el relajo.

Los retos de escalar, o más bien, intentar escalar una startup tecnológica, creando un proceso de captación y retención de clientes repetible, con una sólida infraestructura tecnológica, los fondos económicos necesarios y el equipo adecuado, se pueden encontrar en muchos posts sobre el tema. A nivel personal, este año he podido comprobar que escalar una startup no es sólo añadir más individuos para hacer las mismas cosas, si no sobre todo:

1. transmitir los comportamientos y creencias que nos han llevado hasta aquí a todos, dando “ownership” y creando una sensación de responsabilidad en cada uno de los miembros del equipo.

2. delegar con éxito y con cabeza, porque el tiempo del equipo gestor es uno de los recursos más escasos.

3. contratar siempre figuras y cracks con hambre, pero sobre todo, ayudarles a tener éxito, con un proceso de on-boarding que permita encontrar orden y aprendizajes en el caos.

4. “Be mission driven” porque una cultura fuerte hará que todo el mundo sea más productivo y tome decisiones por su cuenta que, sin embargo, estén alineadas con los objetivos comunes.

5. Tener un sentido de urgencia continuo, pero con un sentido. La competencia es brutal, y cada vez habrá más “stakeholders” ante los que responder, pero hay que correr rápido hacia algún sitio.

6. Definir objetivos medibles y factibles, y medirlos realmente. Nadie sabe nada, pero sí que es posible aprender de los experimentos fallidos que vas haciendo, iterar y mejorar poco a poco.

7. Comunicación, comunicación, comunicación. Todo el tiempo, para que todo el mundo sepa qué tiene hacer y qué hacen los demás. Y para repetir, las veces que haga falta, hacia donde vamos.

8. Actitud. Si vas a jugar en champions, hay que creérselo, con el estado de ánimo que permita afrontar grandes retos, sin miedo y con ganas.

Después de levantar la ronda de financiación de CartoDB  (el post de Oriol explica el proceso perfectamente aquí y yo he escrito algo sobre el tema aquí) y pasar un intenso verano en Brooklyn con la familia (tendría que escribir más a menudo sobre los sacrificios que tienen que asumir los que rodean a los emprendedores, con una muy diferente aversión al riesgo y en cambio arrastrados en nuestra vorágine de sueños y quimeras imposibles).

Ahora me toca un larguísimo commute bi-semanal NYC-MAD, y cómo me decía hace días otro viajero continuado, “the place I call home is where my family stays“. Y uno de mis deseos para 2015 es que, en breve (ahora que tengo visado americano después de 8 meses de burocracia y papeleos, yay!!) pueda llamar “home” a la big apple de nuevo, y deje de acumular avios viajando en turista, que es muy sufrido ;).

Han pasado muchas cosas en 2014, y aun así queda todo por demostrar, pero no puedo perder la perspectiva y recordarme, aun vez más, que quien define el éxito no son los KPIs del negocio, ¡¡aunque sea SaaS!!, si no hacer sentir bien a la gente que está a tu alrededor.

La misión que mencionaba antes, no puede ser sólo empresarial, si no que tiene que estar necesariamente acompasada con la misión familiar. Entender cuál es el decálogo de las cosas que te hacen estar bien, a tí y sobre todo a los tuyos y cuáles son las cosas que restan enteros a tu bienestar. Y tener muy claro dónde va esa “startup” familiar, garantizando que todos los miembros de tu equipo están motivados y encuentran el camino a su propia realización. Que puede ser muy diferente a la tuya.

Puede que ambos caminos no encajen a veces, y sólo el esfuerzo continuado para recuperar el equilibrio, hará que pueda asegurar que he llegado, al fin, a algún sitio.

Feliz Navidad!

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  • Gracias por estas palabras @mike_arias. Nos ayudan mucho a los estamos empezando un proyecto propio