It is the culture, stupid

Todas las grandes compañías parecen tener claro que la re-invención perpetua es una necesidad imperiosa, y que la innovación disruptiva es la tabla de salvación contra los ataques que vienen desde todas partes. Y todas estas mismas compañías tienen ya en su radar iniciativas diversas de acercamiento a startups, innovación abierta, agile teams y design thinking.

perpetual reinvention

Pero aún reconociendo el riesgo, se hace complicado pasar de impactos cortoplacistas y aislados y conseguir que la innovación corporativa tenga un papel relevante en la definición el futuro de la compañía. Con todas las ganas y empuje que tienen, además de lo atractivo de las modas, ¿por qué les cuesta tanto más innovar a las grandes corporaciones, comparado con una startup?.

Hay muchas razones, y otros más sesudos han estudiado el tema, pero yo creo que la cultura tiene un impacto fundamental. Siempre hay que volver a las personas y a por qué y cómo piensan, qué les incentiva, cómo reaccionan a los estímulos y cual es el diseño de la organización en el que están inmersos.

La cultura, mejor con mayúsculas, LA CULTURA, es algo de lo que todo el mundo habla, pero resulta esquiva, no se deja atrapar por conceptos, powerpoints o guías de estilo.

Huye de las frases grandilocuentes escritas en las paredes y se zafa del abrazo de los puffs de colores, la cerveza gratis o los standing desks de marca. Pero con todo, creo que es el factor más importante que define a las organizaciones, y claro, en esto de la innovación abierta, juega un rol crucial.

  • El peso de la estructura

En el mundo corporativo la estructura es muy importante, dependiendo de qué directivo sea responsable de qué area y sus intereses, unas iniciativas pueden avanzar mucho más rápido que otras. Y el organigrama y personigrama a veces no se alinean como debieran, siguiendo los intereses estratégicos.

Por contra, en las startups, con menor distancia entre el fundador y los miembros del equipo, es más fácil conseguir que las decisiones ocurran a todas los niveles, sin necesidad de respetar jerarquías interminables antes de poder avanzar.

El esfuerzo necesario para convencer a distintos comités y capas de managers de la bondad de un proyecto, podría ocuparse con mayor provecho en probar si la idea tiene algún sentido con clientes reales.

A veces, las compañías creen que estos procesos complejos las protegen de posibles riesgos, y seguro que en ocasiones es totalmente cierto, pero en otros, se convierten en una barrera que impide la experimentación y los aprendizajes cerca de los clientes.

¿Qué se puede hacer?: Es posible diseñar una estructura que proteja la innovación, tanto en la protección de sus presupuestos como en la agilidad de sus procesos. Con menos reglas y más capacidad de tomar algunos atajos, y siempre manteniendo la opción de reintegrar los proyectos y equipos una vez que han tenido éxito y han madurado un poco.

Pero ojo, no es que esto tenga que ser el far west, cómo cuentan en este artículo de Forbes:  Innovativeness thrives with discipline. Los grupos más innovadores tienen sus procesos y controles, la magia de la innovación ocurre cuando cada miembro del equipo sienta que tiene total libertad para explorar sus mejores ideas, mientras los gestores del equipo piensan que tienen el control absoluto. Y ambas situaciones ocurren simultáneamente :).

  • El poder de las emociones.

No olvidemos que las ideas iniciales de una proyecto o startup, suelen ser todas malísimas. Y sólo después de muchos pivotes y mucha, mucha suerte llegan a tener algún sentido. Construir una compañía exige un poderoso incentivo emocional, y la aprobación de presupuestos por parte de un comité no suele, por lo general, ser un climax de lo emotivo.

Cuando un emprendedor pivota, no es porque de pronto tenga una iluminación y vea el futuro con claridad profética. Más bien, lo que le pasa es que, mientras se va hundiendo en el fango, ya casi llegando al cuello y sin cash en la caja, decide tomar una medida desesperada en base a sus aprendizajes, la intuición y de nuevo un buen montón de suerte. Y no olvidemos que la mayor parte de los pivotes salen mal, y precipitan la muerte de la startup.

Pero en las corporaciones, es difícil reconocer que el proyecto que estás defendiendo no lleva a ningún lado, y que pretendes hacer un cambio radical, sin tener muchos datos ni certezas, a otro camino que puede llevar aún más rapidamente al hoyo.

Además, es muy facil tumbar el análisis de un proyecto innovador, porque está todo por probar y hay lagunas en cada esquina. Si reunes a un comité para evaluar una startup, en el que todo el mundo pueda opinar, pero pocos tengan skin in the game, lo más probable es que triunfe el NO. Me gusta mucho el concepto del “Institutional YES” de Jeff Bezos. Si quieres tumbar un proyecto, más vale que argumentes tu respuesta en profundidad. Y si alguien se toma la molestia de trabajarse tanto los motivos por los que no va a salir bien, bien merece la pena pararse y leerse el memo.

¿Qué se puede hacer?: No está de mas dejarse llevar un poco por las emociones cuando se discute un proyecto de innovación internamente y evitar el NO por defecto, obligando a que se justifique a conciencia. Potenciando además la posibilidad de un pivote si las cosas no salen como se esperaba, que es lo más probable.

  • La voz de la historia.

“Esto ya lo hicimos hace 10 años y no funcionó”. Esto es el bromuro de la innovación, corta todo el rollo a probar algo, aunque haya cambiado el mercado, las circunstancias y el producto. Porque indica que la prueba de carga del fallo ya ha sido realizada y no sólo tienes que asumir el riesgo enorme del proyecto, que lo tiene, si no también el del “yatelodijimos“.

¿Qué se puede hacer?: escucha a los mayores, aprende de la historia. Por qué no funcionó, qué ha cambiado ahora y cómo podemos hacerlo distinto y mejor. Es de insensatos volver a repetir los errores pasados, y creerse más listo no lleva, nunca, a ningún sitio. Pero las startups aprenden continuamente de los aciertos y fracasos propios y ajenos y puede que antes no fuera “el momento”, pero el próximo unicornio siempre está a la vuelta de la esquina.

  • La gravedad de las ideas

La gran ventaja competitiva que tienen las grandes empresas es su brutal acceso al mercado y su credibilidad a prueba de bombas. Con su capacidad de distribución (partners, fuerza comercial), su infraestructura (redes, datos, oficinas…) y su conocimiento de los clientes y el mercado, pueden coger ideas de dentro y fuera y llevarlas a escala de forma imbatible. Actuando como “smart enablers” de tecnología, procesos y servicios.

Pero aunque se escribe rápido, conseguir esto no es fácil, porque eso exige una apertura de mentalidad en la colaboración con terceros, en meter cosas nuevas en el “pipe“, que es algo muy preciado, y en jugarse puestos y cuartos en apuestas inciertas.

Las corporaciones tienen muy difícil probar nuevos productos en el mercado, porque el riesgo a una mala percepción de los clientes parece, a priori, inasumible. Y bajar el SLA del 99,999% puede resultar en una hecatombe que afecte al precio de la acción. Aunque esa percepción negativa llegará de todos modos, si la compañía no se adapta a las nuevas tecnologías y formas de servicio.

Las startups tienen menos que perder, y todo el tiempo que la corporación dedica a evaluar las nuevas ideas sobre el powerpoint o excel, antes de aprobar, con miedo, el primer testeo con clientes, las startups aprenden de la realidad, que enseña a golpes, pero no engaña. Y ese aprendizaje es imbatible.

¿Qué se puede hacer? Hay que hackear la organización, evitar enziscarse con discusiones sobre el “meta”, en el plan que incluye todos los caminos críticos, riesgos y bloqueos y enfocarse en pensar menos, en buscar algunos atajos, probar cosas y facilitar los interfaces que hagan más sencilla la integración de productos nuevos, sean de dentro o fuera.

  • El sentido de urgencia
Las startups entienden bien que la prisa es un activo. Y la falta de recursos, con el abismo siempre tan presente, hace maravillas para enfocar las ideas y mover a todo el equipo a correr, como locos, en la misma dirección.
Las grandes compañías tienen una actividad frenética, mayor incluso que en las startups, pero originada por multitud de iniciativas en paralelo. Todas parecen ir a velocidad supersónica, pero no todas van en la misma dirección. Cuando no van en direcciones opuestas!.
Para que todos los miembros del equipo tengan claro hacia donde deben correr, es necesario que la visión a largo plazo, la misión y los principios de la compañía estén muy claros. De modo que actúen como una guía en el día a día, cuando las cosas se salgan del guión (que siempre lo hacen, claro). La clave no está en evitar salirse del curso marcado, si no, en cómo volver rápidamente una vez que nos desviamos (get off course and correct rapidly).
¿Qué se puede hacer? Para conseguir esto, es necesario que la comunicación fluya de manera constante, y una cansina repetición de objetivos y prioridades. Marcando cuales son los hitos que todos deberían celebrar, cual es es cadencia que marca la vitalidad de la organización.
  • La aversión al riesgo
Las startups no tienen más remedio que tomar riesgos enormes. La gestión de la incertidumbre es la característica fundamental del emprendedor, y forma parte de su ADN, de su visión y se contagia al resto de los miembros del equipo.
Pero en grandes corporaciones, la toma de riesgos puede poner en jaque una carrera profesional. Parecería que una buena forma de ascender en una corporación es no cometer grandes errores y hacer bien lo que se te pide. Y después de unos años de hacer las cosas bien, sin grandes alharacas y sin cometer errores garrafales, podrás optar a una promoción.
Me gusta el ejemplo del “catering de mallorca” para ilustrar este punto. Si tu CEO te pide que hagas un catering para agasajar a un gran cliente y tu escoges el catering de mallorca (uno bueno, para los de fuera) y luego sale fatal. Seguro que no te vas a la calle, porque tú, escogiste el mejor catering que había (y el más caro claro). Pero si por el contrario cogiste el catering manolo, de unos chic@s que están empezando y que es mejor, más innovador y más barato, pero ese día te sale mal. Ya puedes ir recogiendo tus cosas en una caja de carton.
¿Qué se puede hacer? Fomentar la asunción de riesgos de manera inequívoca. Aquel que contrate el catering manolo debería ser promocionado/a, aunque no salga del todo bien. Y no señalar el fracaso honrado, aunque se sea obviamente implacable con la negligencia inconsciente. De este modo podrás atraer a empleados que quieran tomar riesgos y crear una cultura que fomente probar cosas nuevas, con cabeza.

 

  • Conclusión

A veces, nos atrapa la búsqueda de resultados a corto plazo, con las ventas del cuatrimestre y el “corporate guidance” actuando como una losa de urgencias, que nos impide enfocar recursos en aquellas grandes ideas que empiezan a tener madurez suficiente para tener impacto, de los de verdad.

Pero los ciclos se van acortando cada vez más, en esta loca aceleración de nuevas tecnologías, barreras de entrada en retroceso y disrupción a mansalva. Y parece que posponer la innovación por cerrar el quarter, nos puede servir un par de veces más, pero llega un tsunami de cambios para el que tenemos que estar preparados.

corporate innovation is a suicide mission
Dice Alex Osterwalder, que arreglar la innovación corporativa es una misión suicida, casi imposible, pero yo no puedo estar de acuerdo. Creo que es posible transformar la cultura de la compañía con un esfuerzo que implique a todos. No sólo a los líderes, si no a cada uno de los miembros del equipo, con foco en las áreas que he comentado antes y que se resumen en cómo se organizan los equipos, como se asumen riesgos y cómo se comunican las estrategias. Creo que Telefónica se ha embarcado a una apuesta muy decidida por la agilidad y la transformación para afrontar los retos que vienen, aunque está claro que no será una tarea fácil o cosa de un día.
La cultura, tiene que doler, cada día, tiene que ser algo que se viva y no que se cuente.
Y por encima de todo, no podemos olvidar que las startups son alumnos enloquecidos, buscan probar cosas continuamente, en el mercado, con clientes reales y aprender de los errores, tan rápido como se pueda.

Es esa capacidad de aprendizaje, esa habilidad de probar ideas con el mercado, descartar las opciones que no funcionan y apostarlo todo a las ganadoras,  la que les permite ganar a gigantes, con menos equipo, fondos y una pequeña ventana de oportunidad.  En el mundo corporativo, necesitamos ser mucho más “enseñables” y poder aprender, desaprender cosas y volver a aprenderlas de modo distinto. Todo el rato.

Si no olvidamos que TODOS NOSOTROS DEFINIMOS LA CULTURA, y nos ponemos a aprender como locos, se puede, aunque duela.

 

 

Open Innovation – Algunas reflexiones tempranas

Dice Kenneth Morse, del MIT Entrepreneurship Centre que

“Innovation is invention plus commercialization”

es decir, es imprescindible tener el foco en el negocio, y algo sabrán de esto los americanos. Y me planteo entonces, ¿qué es la Open Innovation?.

Debo reconocer que hasta hace pocos meses no hablaba ni leía, ni sabía, demasiado sobre innovación corporativa, ni abierta ni cerrada.

En CARTO la innovación no tenía un espacio o área específica, en una startup esto no es algo en lo que pienses como una entidad separada. Aunque es cierto que la innovación (entendida como esa necesidad de hacer algo mejor y diferente que los demás y con alto potencial de mercado), está muy ligada al desarrollo de producto y toca de forma transversal a toda la compañía.

Imagino que a los GAFAS – Google/Amazon/Facebook/Apple – y similares, les sigue pasando esto mismo, aunque hayan cogido mayor escala. Y eso se convierte en una importante ventaja competitiva para ellos, frente a players más tradicionales.

La agilidad y el entusiasmo por probar cosas distintas está en el ADN de todas las áreas de una startup, sin necesidad de dedicar recursos específicos para ello. De hecho, a veces nos pasamos de rosca, y buscamos reinventar todas las ruedas. Me acuerdo ahora de este gran video de Phil Libin, ex CEO de evernote,

Innovar en una sola cosa, en aquello que sabes hacer realmente bien y seguir el manual al pie de la letra en todo lo demás, parece un gran consejo en este mundo tan veloz y tan voraz. ;).

También es cierto que en CARTO instauramos los leapfrogs, los viernes por la tarde, en los que individuos de equipos distintos podían dedicar unas horas a trabajar en un proyecto de su elección, fuera de lo urgente e inmediato, y hacer saltos de ranita más allá de lo esperado.

Y aunque conseguíamos grandes avances, nos costaba horrores mantener esa cadencia y motivación y no dedicar ese tiempo a resolver bugs insidiosos o desarrollar “customer sponsored features” fundamentales para cerrar el quarter.  En vez de poder avanzar en tecnologías clave o simplemente dejar volar la imaginación un rato.

Pero divago, volvamos al principio. En mis primeros meses en Telefónica, sumergiéndome con entusiasmo en este mundo, he pensado en definir lo que no es Innovación Abierta.

Open innovation is not about

Y sobre todo teniendo en cuenta que en el mundo de la Innovación corporativa es fácil olvidar que el número de actividades realizadas no tiene una relación directa con la consecución de hitos que tengan verdadero impacto en el negocio presente o futuro, y esos impactos hay que medirlos, claro.

Me gusta mucho la idea del efecto halo de la innovación abierta, como medida de impacto. Es muy importante medir los euros ahorrados por introducir procesos más eficientes, o los euros ganados por vender productos o servicios de startups molonas, o por introducir una nueva feature en un producto existente que mejora el ARPU de forma tangible. Y no podemos olvidar el retorno financiero de las inversiones realizadas, que, aunque no mueva la aguja del balance de una gran corporación, es una sana medición del trabajo riguroso y bien hecho.

Pero hay un efecto halo, por el que cada uno de estos euros invertidos, ganados o ahorrados con el trabajo con startups, se extiende en su impacto en la organización a través de una mejora competitiva, un aprendizaje tecnológico sobre tendencias futuras, un cambio cultural y organizativo, un posicionamiento innovador de cara a los clientes o el público, una relación institucional a otro nivel que son difíciles de medir en euros, pero que tienen un claro valor estratégico. Y que deben ser contabilizados con el proxy que sea razonable en cada caso.

Parece clave entonces conseguir que la corporación, con su organización mucho más pesada (Elefante) pueda tener el aprendizaje del exterior e introducir productos, procesos o ideas que le permitan avanzar más rápido (Gacelas).

Veo la innovación abierta como ese interfaz de comunicación, un traductor entre sistemas que tendrían difícil comunicarse entre sí de otro modo (las startups y la gran corporación), con tiempos, procesos y estrategias muy distintas, incluso con lenguajes diferentes. Como el interfaz que permite que el elefante consiga bailar con las gacelas sin pisarlas y destrozarlas en su empeño.

Elephant dances with gazelles

Y para ello no bastan los programas de innovación, ni los Innovation labs por todo el mundo, los demos days, las inversiones, los pilotos gratuitos o pagados… todas herramientas útiles, pero el fin ultimo, el que cambia verdaderamente las cosas, es conseguir un cambio cultural profundo.

Un cambio que permee a toda la organización, desde el CEO (que suele estar más que convencido de las bondades de trabajar con compañías innovadoras) a todos los mandos intermedios, que tienen muchas prioridades divergentes y presupuestos limitados con presiones de objetivos mensuales apremiantes y desde ahí a toda la compañía.

Pero este tema del cambio cultural nos da para otro post entero. Stay tuned.

90 días

90 días, y aquí estamos. Debían tener prisa, los días digo, porque han pasado volando a mi alrededor, casi mareándome a su paso.

“The First 90 days”, así se llama el libro de Michael Watkins, que me hizo llegar el grandísimo Carlos Gomez cuando supo que empezaba en Telefónica y en el mundo corporativo por primera vez en mi vida. Un libro muy “a la americana” lleno de ejemplos tácticos, y centrado en una premisa fundamental: Cuando entras de nuevas en una organización establecida, lo primero que tienes que hacer es APRENDER lo más rápidamente posible. Y eso sólo se consigue escuchando, añado más, escuchando humildemente. Hay tanto que entender, todas esas dinámicas y relaciones que ya existen, los retos y expectativas de la compañía, de tu jefe, de su jefe, de tus pares, de tu equipo…

El libro explica que el directivo que llega de fuera es un órgano extraño en ese cuerpo corporativo, y lo más normal es que genere rechazo, y no serán los miembros de tu equipo los que te rechacen más, ni tu jef@ (que debería ser tu campeón interno), si no que serán tus pares, incluso aquellos que aún no conoces, los que tendrán más capacidad de influencia sobre tu futuro recién iniciado.

Y gran parte del juego se decide ¡en sólo 90 días!. El tiempo justo para causar una impresión positiva y perdurable, para empezar a marcar algunas líneas de lo que querrás conseguir y sobre todo, para no meter demasiado la pata. Mientras luchas contra un síndrome del impostor que se te caerían las cejas, y mientras digieres, así, a lo bruto, el modo de actuar, el status quo, el organigrama, los modos y la estrategia de una gran corporación.

Mis primeros noventa días han sido apasionantes, no puedo (ni quiero) quitarme de encima una fortísima sensación de privilegio, de poder vivir cómo funciona un transatlántico como Telefónica, desde dentro. Para alguien que durante toda su carrera profesional ha vivido rodeado de equipos y organizaciones que han crecido y se han organizado desde prácticamente cero conmigo, es una experiencia muy nueva y edificante plantarme en medio de una estructura enorme, pero compuesta de miles de pequeñas piezas conectadas entre sí. Además, la organización me ha acogido con mucho cariño y con los brazos abiertos, me temo que con expectativas excesivas, que me encargaré de destruir concienzudamente ;).

Mi primer mes y medio he estado viajando y reuniéndome con la mayor parte de miembros del equipo, y de otras partes de la compañía, que he podido. Han sido más de 80 1:1s, con y sin café, escuchando aquello que tiene a la gente sin dormir, y preguntándoles qué harían ellos, si estuvieran en mi lugar. He estado en Caracas, Bogotá, Mexico,  Sao Paulo, Londres, Munich, Barcelona, Gran Vía y por supuesto, en Distrito C, porque “Distrito” es un mundo entero en sí mismo, con  multitud de países entrelazados.

La segunda parte de estos 90 días, ha estado más centrada en aquello que creo que se me da mejor, con mi deformación profesional de COO, enfocada en el diseño de mi organización. Lo considero un elemento fundamental de eficiencia operativa y fundamentalmente un elemento de cohesión y fuente de felicidad futura de un equipo. En mi humilde experiencia, los grandes profesionales se encuentran más cómodos en estructuras donde los roles y tareas están definidos, donde hay “ownership” y delegación de responsabilidades, manteniendo la suficiente flexibilidad para que puedan desarrollarse, probar y equivocarse para conseguir objetivos claros. Pero sin pisarse unos con otr@s.

Ahora, el reto más inmediato que tenemos por delante es definir claramente a qué jugamos, cuál es la misión y visión de Telefónica Open Future_ en esta nueva etapa, después de siete años de expansión e hitos. Que está muy imbricado con cuál es el papel de la innovación abierta en una corporación como Telefónica, con una decidida apuesta por reinventarse a sí misma, ante la vorágine de cambio tecnológico y social que estamos viviendo. Pero eso lo dejo para otros posts más adelante.

Así pues, han pasado noventa días, en los que he podido desmontar algunos mitos que tenemos en el “circo emprendedor”. Algunos me decían, “te vas a Telefónica a descansar, eh truhán?, tú, que vienes de la guerra, ya notarás el cambio”.

Pues lo siento pero no, en una gran corporación, al menos en ésta, se trabaja tanto como en una startup, y el nivel de competencia técnica y profesional no tiene nada que envidiar de los equipos de alto rendimiento con los que he trabajado en el pasado. Quizá la mayor diferencia que he podido notar (además del hecho de que no tengo demasiado control sobre mi agenda ;)), es que en las grandes empresas hay un “overhead” en la necesidad de conseguir aprobaciones, o presentar informes o proyectos a distintos stakeholders internos, que no he experimentado en una startup. Pero también hay una capacidad de influencia y de acción, que no imaginamos desde nuestra burbuja emprendedora.

Y así como se demoniza la vida corporativa en algunos ámbitos, se tiende a idealizar el trabajo en una startup, como si fuera un mundo de yupi, exento de frustraciones, en el que se cumplen todos los sueños y se juega al pimpón todo el día, entre pizzas y chupitos de tequila. Por primera vez en 180 meses, no he mirado con intensidad y cierta aprensión un dashboard de ventas e ingresos, y aunque me gusta tener objetivos muy medibles, se agradece tener en barbecho el estrés del MRR por un ratito.

A medida que las grandes empresas se digitalicen, hagan de la innovación parte integral de su día a día, y permitan estructuras organizativas flexibles, con procesos más ágiles, ese transatlántico se transformará en una flota de pequeños barcos, y se parecerán más en su capacidad de actuación y decisión a las startups, manteniendo su acceso a activos de primer orden el canal de ventas y marketing, con acceso directo a clientes en todo el mundo. Exciting times ahead.

Vamos a por otros 90 días!.

 

 

 

 

 

Emprendiendo a hostias

He tenido el privilegio de visitar los ecosistemas emprendedores de Bogotá, Mexico DF, Sao Paulo y Caracas en mi segunda semana en Telefónica. En todos estos lugares he podido encontrarme con emprendedor@s comprometidos, competentes y motivados. Cracks que están innovando en todo tipo de sectores y demostrando que Silicon Valley es simplemente un estado de ánimo y que el talento y la disrupción tecnológica y de mercados, se encuentran en todas partes.

Pero hay unos emprendedores en particular, unos titanes, que os quiero destacar, y son los venezolanos. Compañías como Sincola, socialgest, estadeboda, zomoz,  traetelo… Que no emprenden a golpes, no, emprenden definitivamente a tortazo limpio. Luchando día a día para hacer crecer sus proyectos, en una montaña rusa emocional y financiera, que en su caso, parece más bien la atracción de salto al vacío.

¿Qué plan de ventas o forecast puede sobrevivir a una hiperinflación anual del 2000%?, en esas condiciones, la economía (y la vida) entra en barrena y se dan situaciones totalmente absurdas. Un reflejo anecdótico de esta situación hace que la colada cueste 10 veces más que la habitación del hotel, o que el desayuno pase a costar el doble?!?! de un día para otro (yo lo achaqué en un principio, a un bug informático (deficiencia profesional)).

Est@s héroes anónimos, con nulo apoyo institucional y con trabas en cada paso del camino, siguen y persiguen, desarrollan aplicaciones y tecnología con ambición global y te cuentan con un brillo en los ojos como buscan ayudar a mejorar el país, aunque sea un poquitico.

Me llena de orgullo, aun totalmente prestado, ser parte de una iniciativa que puede ofrecerles un pequeño oasis donde trabajar con cierta seguridad (a veces incluso dormir), un hombro en el que apoyarse y un trampolín al negocio internacional en LATAM y donde sea. Gustavo, Mariángela y Angel no pierden la sonrisa y han ayudado a varias Startups de Wayra Venezuela a ser seleccionadas en Startup Chile, o a trabajar en Mexico, Colombia o España apoyadas por la red.

Equipo Wayra Venezuela
El enorme equipo de Wayra Venezuela

Su ejemplo nos sirve como un cura de humildad, para todos los demás, que vivimos en economías estables, con ecosistemas de emprendimiento mucho más maduros, apoyos para comenzar en decenas de aceleradoras e incubadoras, con business angels, fondos, premios y subvenciones. Con inflaciones controladas, apoyo público y privado y la posibilidad de buscar negocio dentro y fuera de nuestras fronteras.

Puede que emprendamos a golpes, pero aquí los que de verdad se baten el cobre, son ellos. Mucho ánimo.

Los inmortales

Cuenta Borges, en su fabuloso cuento “El Inmortal“, como la inmortalidad puede llegar a convertirse en una condena. La muerte es el juez que da sentido a cada acto ante la posibilidad de que pueda ser el último; en cambio, la inmortalidad se lo arrebata.

Sabía [la república de hombres inmortales] que en un plazo infinito le ocurren a todo hombre todas las cosas. […] Encarados así, todos nuestros actos son justos, pero también son indiferentes. No hay méritos morales o intelectuales. Homero compuso la Odisea; postulado un plazo infinito, con infinitas circunstancias y cambios, lo imposible es no componer, siquiera una vez, la Odisea.

En el cuento de Borges, los inmortales, desesperados y decididos a salir de su situación se dispersan por la faz de la tierra para encontrar ese otro río (que por fuerza debe de existir en alguna parte) que “borraría” su inmortalidad y les permitiría volver a sufrir, sentir, amar.

En el mundo de las startups, sospecho que también tenemos nuestros propios inmortales. Aquellos Venture Capitalists que manejan fondos gigantescos de varios “billions” y llevan muchos años en el ajo.

Han visto ya de todo, todo tipo de startups, de fundadores disfuncionales, equipos de todo pelaje, tecnologías innovadoras y copycats de campeonato. Y también han visto un rango infinito de evoluciones, desde aquellas que van como un tiro desde el primer minuto, a las que pasan por “deserts of sorrow” que se hacen mucha bola y parecen no terminar nunca, han vivido bancarrotas, IPOs, ventas por 1$ o exits con 10x y descorche de champán, del caro.

Y claro, una vez que lo has vivido todo, y que encima tienes todavía 1000 millones de dólares por invertir en los próximos 5 o 10 años, entonces te conviertes en un Inmortal de los de Borges, de tomo y lomo. Y así, es imposible que puedas sentir nada. Cuando un fundador les llame desesperado porque ha perdido un gran contrato, una pelea interna se ha desmadrado o la caja se aligera, responderán “eso lo hemos visto antes” (no sé por qué, pero los inmortales siempre hablan en plural, conscientes quizá de formar parte de una élite inalcanzable) y permanecerán impasibles al desaliento.

En muchos casos, es muy útil contar con el consejo de un VC inmortal, porque puede ver las situaciones desde la distancia y aplicar su vastísima experiencia y conexiones, pero no olvidemos que las startups son animales muy frágiles, y los emprendedores son optimistas enfermizos con algún tipo de desorden psicológico (porque si no, para qué te metes Manolete).

A veces también se agradece que tu interlocutor entienda tus miserias, aunque estén tan debajo de sus intereses, y se preocupen en el plano humano por cómo va la vida, ese estrés que no te deja pegar ojo, los miedos y las preocupaciones porque tu startup, la única que tienes, esa a la que le dedicas todo tu esfuerzo y tu alma, pueda estar en peligro. Aunque “lo hayan visto ya muchas veces”.

Y estoy seguro de que en el fondo, como en el cuento, desde sus mansiones en Gstaad o Los Hamptons y sus oficinas de Sand Hill Road, los inversores inmortales buscan desesperadamente ese otro río, para volver a sentir el entusiasmo de crear un proyecto suyo, con unas pizzas baratas en el microondas.

Y todas las ganas del mundo.

Lo más leído en emprenderagolpes este 2017

Termina el año, y toca hacer balance de la actividad de este blog. La verdad es que escribo poco, poquísimo, a ver si en 2018 puedo tener algo más de regularidad.

En todo 2017 he escrito 7 artículos, bueno casi 8, si contamos este meta-post ;). Y han visitado estas páginas algo menos de 40.000 personas, unas 100 al día.

Este año, he tenido el record de visitas en un sólo día, con 1,428, el día que publiqué mi mail de despedida de CARTO y  y los contenidos más leídos han sido los siguientes:

El “pitch” al inversor. 12 diapositivas, 1 caso practico.

Curiosamente varios de los post más visitados, no son de este año, como éste, en el que explico cómo hacer un buen deck para inversores, sin dejarse ningún aspecto clave y con muchas ganas.

Las 7 claves de un elevator pitch

Otro post antiguo, y en cierto sentido parecido al anterior. Parece que los listados son los artículos que mejor funcionan para el SEO.

¿Qué hace a un buen COO?

El best-seller de este año, en el que buscaba explicar qué características definen a un COO ideal (lejos de mis habilidades me temo), un generalista con talento y experiencia, capaz de entender tecnología al mismo tiempo que ordena temas organizativos y empatiza con el equipo.

¿Cuánto vale mi startup en fase seed?

Este post lleva más de 4 años entre los artículos más leídos de mi blog y es el all-time leader, y creo que sigue estando de actualidad, aunque los ejemplos numéricos deberían actualizarse para reflejar la inflación de valoraciones que hemos vivido en el ecosistema con la llegada de mucho más capital nacional y extranjero.

Las preguntas que facilitan un proceso de venta corporativa

Un post ligero, que escribí sin muchas pretensiones, pero que ha tenido más aceptación de la esperada. Y es que vender, no es tarea fácil.

Nuevos retos, nuevas oportunidades

Mi correo de despedida al equipo de CARTO, un artículo emocional y muy importante para mí. Y de momento, el contenido más leido en un sólo día en Emprender a golpes, parece que los emprendedores del ecosistema son gente curiosa ;).

 

Reflections on 2017 and my goals for the new year

By the end of the year, I love to reflect on how I did on the goals I had defined for myself 12 months ago. I trust it is a good exercise to look at my own reality from some distance and see how much the feared time-drains and daily routines pushed to take over my initially stated objectives.

Last year is bluntly stated:

For 2017,  I have only one goal: Do less but better. I like the idea from the Essentialism book, that priorities should be a singular word, we should have one single priority!.

And the most important thing for me is to enjoy the journey with the right balance between Family – CARTO – Extended Family/Friends – Ecosystem

Success for me will be measured by how my family enjoys 2017, not just copes with it.How we all have the time, the energy and the health to face the challenges with optimism and clear minds.

Seemed easy, right?, not too many goals and more importantly, expectations which appeared to be under in my sole command.

I ended my wishful post in December 2016, with this awesome mantra:

Set my priority right, postponing what is secondary and with FOCUS.
Thinking before speaking
Smile against adversities, smile more, and more.
Be thankful, a lot, for my privileges and the opportunity to be here, present now, to enjoy life to the fullest.

How did I do?

Well, all in all, 2017 has been a tough year, a rollercoaster full of steep ups and downs, but overall my feeling is quite positive. It has been, somehow, a year of completion, a change of a cycle after four years of full immersion into a never ending challenge.

I have, indeed, tried to do less things, as promised. I traveled less, for instance, and I almost achieved my goal of spending no single weekend out of home during the whole year. I have delegated so much more in CARTO that I ultimately realized that I was ready to move on into something different, with the proud feeling that my team is more than ready and capable to take over.

I went to less irrelevant ego-driven ecosystem events, which actually didn´t missed for a beat the fact that I did not attended, which is always a good sign to determine if you should go or not to an event.

I tried hard to think before speaking and while I didn’t manage to smile as much as I expected to, I have been immensely thankful for every moment of joy, creation, love, laughs with friends and time spent with my family, which this year has delivered to me.

After I told the team a few weeks ago that I was leaving CARTO, I got a lot of heavy hearted responses from my fellow colleagues, my dear friends. But there is something that struck me a lot and which I am very grateful for.

A leitmotif in many of the letters was, that I have had a lasting impact in them, not by being a hard-working maniac, or a controlling freak who knows about SaaS or Finance, or about relentless hustling and demand generation. BUT, because I have taught them to care deeply about others, to be open and humble, and always have a minute to help or focus in the challenges others are facing as if they were your own.

Those were not intended teachings, but it is what matters the most. Always.

In 2018, there are many changes approaching my horizon. I will get to meet new colleagues, join a very different organisation, travel to very different places I have never been to and try to have impact to make the lives of entrepreneurs easier all around the world. Again, what a privilege!.

With so much going on, I want to keep my 2018 goals short.

  1. Let go of the past and embrace the imperatives of the new situations, to prepare myself for a running start.
  2. Meet the expectations of my new stakeholders: my new boss/es, new colleagues, the ecosystem, but without missing the expectations and promises to my loved ones.
  3. Spend more time with friends and family – My marriage points account shall not be compromised in 2018, after all the strain I put into it over the last years. It is so important to nurture those who care deeply about yourself, your tribe, which would hold you if you fall, and not just follow you if you rise. They are just a handful of individuals, but they can surely change my world.
  4. Be humble, be realistic and remain a possibilist. Aim for the things that can be done considering the circumstances, my own skills and the balance between my needs, the needs of the ones I love and the never ending flow of external requests.
  5. And never forget the privilege I have to be here and now, present and ready to enjoy the challenges of the future.

Nuevos retos, nuevas oportunidades

Imagino ya habéis leído las noticias, pero, aunque ya no sea novedad, quería compartir con todos el mensaje que envié a mi grandísimo equipo de CARTO:

Hola Carto(DB)ians:

As you heard in our town hall meeting, there are some personal news I wanted to share with you today, I’ve decided to move on to something new to join Telefonica by early next year, as the Head for Telefonica Open Future.

You might say, “what?, Miguel is joining the dark side!, the corporate world!”. ;).  Well, as you know, I am very personally committed with the enhancement of entrepreneurial ecosystems as founder of Chamberi Valley, organizer of the IN3 event and with many other pro-bono projects.

And I strongly believe that corporations have a great role to play here, to foster open innovation and help startups to grow and succeed. Telefonica gives me the unique opportunity to have a bigger impact in over 11 different ecosystems in Spain, UK, Germany and LATAM, which I feel is the right next challenge for me to focus on.

And the best thing is that I get to keep close to CARTO, as part of the Open Future family.

I’m leaving CARTO with incredible memories, lasting friendships and many, many amazing experiences, and I’ll never forget the unbelievable milestones we’ve achieved together as a team.

When I joined four years ago, in Eloy Gonzalo, with Emilio by my side, I already knew that Vizzuality/CartoDB/CARTO was onto something special. The culture we have is unique, the way Sergio energized everybody greatly complemented Jatorre’s unbeatable drive greatly. I treasure the amazing feeling of being part of a family in the way we all pulled together, to accomplish impossible deadlines and crazy milestones.

From an incredible product and technology with very little sales or operational infrastructure, we all had to roll up our sleeves and figure out how to build a global product and business. We are still figuring it out, we will probably always be, but CARTO is now stronger than ever.

I said no to a full sabbatical to take a seat in the rocket-ship when Javi and Sergio gave me the chance to join, and I don´t regret any minute. I wanted to play in the champion’s league of entrepreneurship and CARTO certainly delivered! It has been a breathtaking privilege to see the team grow so quickly, from the two shared desks in Lafayette to the Bushwick “up and coming” hip offices, to adding new family members in Tartu, Reston and London.

I’ve learned a lot from all of you, in many deep and personal ways, right now a few come to my mind;  Santana’s quick mind and easy going style, Jorge’s people skills, Raul’s tech wizardry,  Ben’s diplomacy, Jamon’s fully loaded hugs, Jaak’s sense of humor, Vanessa’s law & order, Andrew Hill’s charisma, Juanma’s closing magic, Emilio’s relentless work ethic, Ian’s communication tricks, Luis’s calm approach to crisis, Eva’s wide smiles and courage, Justyna’s deep ownership, Sally’s people first approach, Mamata’s humanity, Stuart’s powerful CPU, Dani’s jack-of-all-trade ninja moves, Jaime’s winning attitude, Joe’s understanding, Agnes’s culture care, Brad “noteless” accuracy, Javi’s friendship & trust and Ashley’s being-ashley mastership. I could go on and on, citing more than 200 cartoDBians I have had the honor and privilege to work with and for.

And of course Jatorre and Serg, my brothers, you make me and us proud and I wouldn’t be who I am today without you.

I hope that my “management by service” style, while annoying and controlling, has at least helped to convey the most important message of all. Each and everyone of you are CARTO, the culture, the future, does not rely in one single person but in the shoulders of all of you, with ownership and an urgent sense of purpose.

You have the incredible opportunity to consolidate CARTO as a brand and product with global impact, helping great individuals across the globe, tell the stories that really matter.

Over the course of the last weeks, I’ve been reflecting on these incredible last four years and what might come next for me. I’ve also discussed this with Javier and the board, the rest of execs and my incredible team, and I’ve realized how much I have enjoyed helping CARTO scale into an international startup from our humble beginnings.

Joining Telefonica Open Future will allow me to apply what I’ve learnt here with a wider reach and with the resources of a big corporation, and I had to take my chances to box again way over my weight. I’m convinced that now is the right time to delegate in my team and to hand over to the capable CARTO managers, which will guide us into an exciting future.

Lastly, I would never have been able to make this journey without my wife Elena there, helping me keep my marriage points on track (at least above zero), and always, always, ready to listen and to advise. This rollercoaster ride hasn’t always been easy but she’s been there with me to laugh, to cry and to celebrate the milestones.  She is my very own COO, right at my side, building our personal project and keeping the family together along the way.

This is not a goodbye, I am CARTO and you are family, and you will always have a very special place in my heart.  You will certainly see me around.

#goCARTO

 

via GIPHY

Disagree and commit

source: https://lifehacker.com/how-to-disagree-with-your-boss-without-getting-fired-1765538220
source: https://lifehacker.com/how-to-disagree-with-your-boss-without-getting-fired-1765538220

Parece fácil, nos juntamos todos en una mesa, se discute sobre un tema estratégico relevante, cada uno plantea su opinión y después se decide.

Puede ser que tengas una ejecutiva muy democrática y que todo se vote, o que sea más presidencialista y el CEO tenga la última palabra. Sea como fuere, puede ocurrir, y ocurre muy a menudo, que NO estés de acuerdo con la decisión tomada, y entonces toca marcarse un Disagree and commit.

Parece un tontería, pero es fundamental, porque intentar conseguir el consenso no siempre es posible, ni deseable, y puede ser carísimo a medio y largo plazo. Disagree and commit, cómo nos explicaba el gran coach de startups David Surrenda en un retreat, hace años, será una frase que os ahorrará muchísimo tiempo, creedme.

¿Cómo plantearlo?, la realidad es que nadie tiene una bola de cristal con el futuro, por lo que no hay respuestas seguras y en una startup es necesario tomar apuestas arriesgadas, todo el tiempo. Si lo tienes claro como CEO o responsable de ese proyecto,  si estás convencido de que merece la pena seguir un camino en particular y no otro, entonces pide a tu equipo que acepte un “Disagree and commit” por esta vez, y pídeles que el commit sea sincero.

Para que esto funcione tiene que ser un proceso bi-direccional, claro, habrá momentos en los que como líder, tendrás que ser tú el que te encuentres en pleno Disagree y tengas que hacer un commit como un piano. Una vez que hayas explicado tu opinión, los pros y contras que ves, que encima tendrán el sello de autoridad y seguridad del CEO (no lo olvides!) si tu equipo sigue convencido de su camino y quieren seguir, tienes que aceptarlo con elegancia y tu papel será ayudar a que se convierta en un éxito rotundo.

No vale decir, “ok adelante”, y luego reservarte un “yatelodije” épico, como si la decisión no fuera contigo. Porque la maldición de un líder que sabe delegar, es que puede delegar la responsabilidad pero nunca el “ownership“, sigue siendo tu compañía y todas, todas las decisiones tendrán que ser defendidas por ti a muerte.

En todo caso, recomiendo el “Disagree & Commit” como una herramienta maravillosa de gestión, porque ahorrará muchísimo tiempo en acortar ciclos de decisión, en los cuales se hace necesario convencer a individu@s con menos información sobre los pasos a tomar, cuando en realidad, basta con conseguir su “commitment”. 😉

P.s.- Esto lo explica muy bien Jeff Bezos, aquí

 

 

Me han nominado a los #PremiosBlog2017, ¿me votas?

Por increíble que parezca y teniendo en cuenta lo escaso de mi producción bloguera en los últimos meses, pero resulta que Emprender a Golpes ha sido seleccionado como uno de los mejores blogs de emprendimiento, dentro de los Premios Blogs 2017, que organizan Infoempleo e IMF Business School. Así que ahora necesito vuestra ayuda para ganar (easier said than done!) y entre los participantes os van a sortear 6 tarjetas de regalo de El Corte Inglés por valor de 50 euros, que no está mal!.

Y mi cariño también va en el lote, claro!.

Para animaros, os comparto aquí las respuestas que les envié a sus preguntas sobre por qué empecé con este blog:

¿Por qué comenzaste tu blog?

Creo que es importante devolver a la comunidad emprendedora (el famoso give back americano), y en ecosistemas emprendedores emergentes como el nuestro, existe una importante disimetría de información entre emprendedores e inversores. Por tanto, hace unos años me decidí a contar mis experiencias emprendedoras, desde una óptica muy personal, pero intentando llegar a un nivel de sofisticación y profundidad suficiente para que fuera útil para otros emprendedores que vivan situaciones similares.

¿Qué te inspira para tratar los temas que abordas?

Fundamentalmente me baso en experiencias que vivo en primera persona, a golpes. Cuando aprendo algo que creo que es interesante compartir, me lo apunto en una lista para elaborar con más detalle cuando tengo tiempo. Por desgracia no puedo dedicarle al blog tanto tiempo como me gustaría. A veces es una reunión, un hito conseguido, una pregunta de un colega o emprendedor, un tweet, lo que me despierta las ganas de escribir sobre un tema.

¿Cómo te definirías como bloguero?

Me temo que soy un bloguero ocasional. Me gustaría poder tratar más temas y se me acumulan las ideas. Al mismo tiempo creo que mis lectores agradecen un estilo muy directo y alejado del “postureo” del circo emprendedor patrio. Creo que hay que contar las cosas como son, sin edulcorarlas pero tampoco penalizando el “fracaso honrado”.

nominado emprendimiento premios blogs 2017
#PremiosBlogs2017