FOCO

Termina el año, y mientras me recupero de una operación de apendicitis que se ha complicado más de la cuenta (año de achaques de salud, ha sido este 2013), reflexiono un poco sobre lo que ha sido el año y cuál es mi mayor propósito para 2014.

Y la palabra que me viene a la cabeza es FOCO.

2013 ha sido un año intensísimo, con grandes momentos y nefastas experiencias, con muchos viajes, éxitos y sinsabores, trabajo a destajo y grandes esfuerzos fructíferos y baldíos.

Dice este artículo del New York Times, que la felicidad que sentimos en cada momento viene determinada por los genes, los eventos y los valores. La mitad de nuestra felicidad está, al parecer, marcada por nuestra predisposición genética, lotería en la que no he sido muy agraciado, porque tiendo demasiado a la reflexión crítica y la fijación de expectativas inalcanzables. Vamos, que soy un frustrado crónico.

En el tema de los eventos (un 40% del cocktail de felicidad disponible en cada momento, aunque de duración escasa) en 2013 ha habido de todo. La digestión de la integración con ON24 se me ha hecho un poco bola, pero la experiencia y el aprendizaje han sido muy valiosos. Una gran parte de este aprendizaje han sido técnicas y herramientas, y habilidades para sortear las trampas corporativas, tanto internas como externas.

Por otro lado, en lo personal, mis niñas han sido una fuente inagotable de orgullo, alegrías y privación del sueño. Una enseñanza fundamental para mí ha sido dedicar tiempo a identificar aquello que me hace sentir bien y lo que me hace sentir mal.

Con ello, he definido una hoja de ruta para el año que viene, y que se resume en dejar de dispersar mis intereses y esfuerzos hasta el infinito, para enfocarme y centrarme en la lista de actividades, retos, personas, momentos y sensaciones que me dan paz y satisfacción. Y que se la dan a las personas que me importan. FOCO.

Como dice el artículo, me queda un 10 % de ingredientes de felicidad para marcar la diferencia, ligado a los valores básicos de familia, trabajo, comunidad y espiritualidad.

Familia:

Es el punto sobre el que gravita todo lo que hago, y lo que soy. Así que dejaré de poner excusas artificiales por delante, de utilizar lo urgente como ariete contra lo importante. Las niñas ya se enteran de todo y necesitan mi tiempo para jugar, tanto como yo necesito el suyo. Y la construcción de un proyecto común, con tu pareja, sólo se puede hacer desde las decisiones compartidas, que reflejen los intereses y objetivos de ambos, con la empatía para entender las diferencias del otro. Y aceptarlas.

Trabajo:

Llevo 3 meses descomprimiendo poco a poco y cerrando etapas. A finales de Enero termino mi vinculación laboral con ON24 Inc, a la que tengo mucho que agradecerle, pero abro mi mente a nuevos retos después de 11 años enfocado en IMASTE/ON24/MULTIVENT.

No más eventos virtuales, ferias de empleo o webcasts para mí, para siempre. Lo echaré de menos, pero también necesita oxigenarme de nuevo.

Estas últimas semanas he tenido la fortuna de compartir mis inquietudes con grandes mentores y amigos, y en el proceso ya me han surgido oportunidades para liarme y liarme de nuevo. Pero creo que el proyecto al que me dedique en 2014, será sólo uno, con total dedicación. Los perfeccionistas compulsivos tenemos que evitar atragantarnos con todos los problemas del mundo e intentar resolver uno sólo cada vez. Pero que sea uno importante…

Además, tengo cada vez más claro, que necesito (tanto profesional como familiarmente) pasar una temporada fuera. Ver otro modo de hacer las cosas, y de vivirlas también. Para volver a Madrid con más conocimientos y ganas.

Comunidad:

En 2014 voy a ser más selectivo en mis actividades pro-bono de compartir con la comunidad. Un exceso de cafés con emprendedores, conversaciones, mails, etc, me estaban saturando y haciendo que perdiera tanto efectividad como motivación. Seguiré mentorizando proyectos, pero serán menos, para hacerlo mejor. Y estaré un poco menos accesible, para tener más tiempo para la familia.

Además, no asistiré a eventos de networking en los que mi ausencia no sea notada, y yo mismo organizaré menos eventos. Creo que prefiero dedicar tiempo a charlar más pausada y profundamente con los amigos, a conocer a más y más gente nueva para tener conversaciones superficiales.

Eso sí, el fortalecimiento del ecosistema emprendedor de Madrid, me parece tan importante, que ya se ha convertido en uno de los motores de mi vida. Así que Chamberí Valley seguirá ocupando mi agenda ;).

Espiritualidad:

Esta parte siempre me ha costado más. Tengo una mentalidad excesivamente ingenieril y necesito encontrar el sentido a todas las cosas. Pero creo que mi objetivo para 2014 es entender que no hay méritos ni culpas. Que humildemente, tengo la enorme fortuna de estar aquí y ahora, con mis capacidades y mis debilidades, pero en una posición privilegiada e inmejorable para ser terriblemente feliz. Y para hacer cosas que transciendan lo inmediato, tanto a nivel creativo como ayudando a los demás, desde el círculo más cercano hasta donde me abarque la vida.

Espero que todos seáis muy felices en 2014!.

Feliz Navidad y un poco de balance de 2012

Vaya año!. Si emprender es una montaña rusa emocional, mi 2012 ha sido un “Dragon Khan” vertiginoso, que no siempre he sabido digerir con dignidad, para encontrar un mínimo equilibrio entre la vida profesional y personal.

El año empezó fuerte, con un proceso de due diligence extenuante con final feliz. Aunque, para qué engañarnos, desde que somos “americanos” nos toca trabajar aún más, para adaptarnos a una filosofía de objetivos inmediatos, reporting y proyección de expectativas a las que no estábamos, para nada, acostumbrados.

Sin contar con los procesos de integración tecnológica, de operaciones, financieros y sobre todo, las ganas y la ansiedad por hacer las cosas bien. Aunque llueva, y llover, este año de crisis galopante, ha llovido mucho y de todos los colores.

De todos modos, haciendo balance, el año ha sido estupendo, y no por los éxitos o exits profesionales, a los que he dado demasiada importancia (sobre todo a los fracasos), si no porque en julio ha venido a la familia babyalex, siguiendo fielmente el prototipo que ya habíamos clavado con babycarlota. Y la combinación de ambas ha sido definitivamente, la experiencia del año, y los que quedan por venir.

babyalex

Además, me ha permitido conocer mis propios límites de privación de sueño, que creo que ya se extienden en un duerme-vela inconsciente, en el que ni siento ni padezco. También he podido comprobar que por un hijo se sufre más que por nada, y que los hospitales no son, aunque les pinten pocoyós en las paredes, lugar para bebés. Y tengo, me temo que como para cualquier otro padre, el convencimiento de que mi niña de 2 años será premio nobel, que seguro que no se desvanecerá nunca.

Para 2013 sólo me planteo un objetivo y es aprender a relativizar. Darme cuenta de que aquí y ahora, a pesar de los sinsabores de la crisis, de la carga de trabajo o del stress por agradar, crecer, aprender, inventar… a pesar de todo y tanto, éste es el mejor momento de mi vida. Se mire como se mire. Es el momento de probar cosas, de ver crecer a mis hijas, disfrutar con ellas, de cuidar mi relación de pareja y de vivir intensamente. Pero despacio…

Porque no habrá otro momento más oportuno para hacerlo, y porque la felicidad no puede estar en los demás, si no dentro de uno mismo y en el modo en que aprecias el tiempo que dedicas a la gente y las cosas que te importan. Y aunque las ilusiones deban ser inalcanzables para poder cambiar el mundo, las expectativas que definan mis emociones, serán más básicas: un abrazo al llegar a casa por la tarde, un tobogán cada vez más alto y mientras me pongo cursi, un beso, para conocer “todo lo que he callado”.

Feliz Navidad.

Christmas IMASTE

 

Cómo vender una startup: ¿He firmado, y ahora qué? (8/8)

Parecía imposible, pero hemos llegado al último post de la serie, fieles lectores!.

En este punto, el fundador ya ha vendido su “tesoro”, lo ha comunicado al equipo, a los clientes y al mundo. Su teléfono y su cuenta de Twitter arden de mensajes de amigos, familiares, conocidos y jetas que le dan la enhorabuena y después de los primeros instantes de subidón emocional, llega la inquietud: y ahora, qué?.

nerd indeciso

Iba a escribir que nada cambia, pero no es cierto. Después de años de enfoque total hacia un objetivo empresarial determinado, en la cuerda floja, está claro que después de la venta, la situación es distinta. Las motivaciones también lo son y por supuesto, el riesgo económico cambia también de forma radical. Aunque sólo sea porque 10, 20 o 300 nóminas ya no penden sobre la cabeza del emprendedor cada mes…

Pero también es cierto que, al fin y al cabo, tú sigues siendo el mismo. Con la misma necesidad de enfrentarte a retos, demostrar tus capacidades al mundo y crear cosas.

Además, se añade un elemento nuevo a la ecuación, y es la necesidad, fortísima, de demostrar a los compradores que han tomado la decisión correcta. Después de meses de convencerles de que eres la monda, ahora toca demostrarlo, y eso en un entorno de turbulencia y cambio.

Porque aunque te hayan prometido que la integración no ocurrirá hasta dentro de meses o años, la realidad es que tendrás que adaptarte, y rápido, a sus procesos, reporting y dinámicas. Y tener de nuevo un jefe o varios, después de años de libertad emprendedora, o entender las diplomacias corporativas, cuando te has acostumbrado a que todo sea informal, es difícil.

Como lo más probable es que te quedes en la compañía durante un periodo de tiempo largo, debes tener la cabeza fría, para digerir y dirigir la transición del modo más eficiente posible. Al tiempo que consigues resultados económicos para demostrar a tus nuevos jefes, que en efecto, tu y tu equipo sois unos cracks.

La gestión del estrés que produce la integración, mientras luchas por mantener la motivación del equipo y el ambiente startupero que tan bien te iba, sin desviarte de las proyecciones de ventas y sin descontrolar los gastos, hace que no tengas cabeza para dedicarte a ninguna otra cosa durante al menos un año.

Así que, aconsejo que mantengas tu estilo de vida, contén tus gastos y céntrate en tu familia y tu trabajo. Olvídate incluso de inversiones en otras startups, aunque imagino que no podrás evitar que tu mujer cancele la hipoteca ;).

Es importante ser muy humilde, y recordar el gran componente de suerte y oportunidad que hay detrás de toda historia de éxito.

Además, ¿cuantas buenas ideas de éxito vas a tener y ejecutar brillantemente en tu vida?, las estadísticas dicen que probablemente sólo 1, y ya las has tenido :). Así que piensa que para la segunda te conviene juntarte con otros tipos con mucho más talento y ayudarles con tu experiencia a cometer algunos errores menos.

Y una reflexión final, vender tu startup no te hará más feliz. La felicidad no está en el reconocimiento público, en la aprobación del jefe o de los colegas, si no en uno mismo, en hacer aquellas cosas que realmente te motivan y en entender los ciclos vitales de cada actividad y retos personales.

El “exit”, simplemente será una nueva etapa en tu camino, que te puede abrir nuevas puertas a financiación o proyectos en el futuro, pero que no garantiza nada.

De todos modos, sí que creo fundamental saber celebrar los hitos que se consiguen en la vida. Porque nunca sabes cuando llegarán momentos mucho peores en esta montaña rusa del emprendimiento.

Así que devuelve al ecosistema, comparte tu experiencia, invita a cenar a los amigos emprendedores que siguen a tope en la brecha y que son los que más se alegrarán del éxito, porque saben lo que cuesta.

Recuerda que ya sólo sabes ser emprendedor, y será complicado que tu futuro esté en una salida laboral por cuenta ajena.

Así que dale algo de misterio a tu marca personal, no menciones cifras del deal a nadie (además seguramente no puedes por cláusulas de confidencialidad), y busca oportunidades de negocio, ponte en contacto con los ninja hackers y design gurus que están empezando y sigue creando y experimentando, siempre…

Good luck!.

P.s.- Espera que te llamen para dar más charlas y entrevistas que antes, porque el ecosistema español es muy pequeño y no hay casi historias que contar, pero no te dejes saturar por ello. Recuerda que tu enfoque está en hacer que la integración sea perfecta y gradual y eso es muy, muy, muy complicado.