Escalando startups con cabeza

El término “scaling up” se ha puesto muy de moda. Ya no se trata de comenzar negocios, si no de llevarlos rápidamente a una dimensión global, y soñar con llegar ser un unicornio algún día. Ya no hablamos de “growth” si no de “hyper-growth” y pensar en grande resulta, casi, pequeño.

Pero escalar no se trata simplemente de poner a más gente a hacer lo mismo, si no de enfocar los esfuerzos de todos en lo esencial y eso, no es una tarea nada sencilla. Y no hay recetas mágicas para conseguirlo, aunque algunos principios pueden ser transversales.

  1. Ownership

Una característica común a los equipos que navegan este proceso con éxito es que tienen un fuerte sentimiento de propiedad, de sentir como suya la empresa y el proyecto y están preparados para actuar en su mejor interés, en todo momento. Aunque para ello tengan que salirse de los límites de sus propias responsabilidades, porque en este barco estamos todos juntos.

Y además, los miembros de un equipo de alto rendimiento tienen que sentir que tienen una responsabilidad con sus compañeros y con la organización, no puede haber “terroristas empresariales”, que sólo ven los problemas y no aportan ninguna de las soluciones.

  1. Esfuerzo diario

No bastan las proclamas del CEO, o escribir la visión y la misión con palabras grandilocuentes en las paredes, se trata de un esfuerzo continuado a todos los niveles. Cada miembro del equipo debe entender los objetivos, comunicarlos claramente a los nuevos (que serán muchos), respetar la cultura existente, y estar comprometido con la mejora continua. Desde los procesos más básicos, que deberán ser seguidos por todos, hasta los proyectos más complejos y estratégicos.

  1. Equipos efectivos

A medida que crece el número de miembros de la startup, es importante crear un estructura que permita maximizar la eficiencia y productividad de cada individuo. Equipos de más de 6-7 personas son difíciles de gestionar y tienden a perder mucho tiempo en malentendidos y descoordinaciones. También es deseable asignar áreas de responsabilidad claras a esos equipos, con libertad para definir su propio método para llegar a entregables medibles y alineados con el resto.

  1. Huye de la burocracia

Harán falta procesos, pero es importante que sólo se implementen los imprescindibles, para evitar perder agilidad y eficiencia en el camino. No se trata de replicar todas las estructuras y sumideros de tiempo de una empresa grande, y en particular, las reuniones son peligrosísimas. Evita agendar muchas reuniones de equipo, de seguimiento de proyectos, transversales, verticales, oblicuas… Haz que las personas se llamen entre sí, a tiempo real, para resolver dudas y tomar decisiones. Sin darle demasiadas vueltas. Y si te equivocas, pues vuelves a decidir.

  1. Comunica, comunica y comunica.

Más bien, da acceso a información a todo el mundo, a tiempo real, para que puedan tener los datos correctos y actualizados, cuando sean necesarios. Crea canales que permitan a personas de equipos distintos compartir sus experiencias e inquietudes (slack es una bendición para equipos remotos), fomenta la transparencia y que se explique a la organización el esfuerzo diario de cada uno (a través de worklogs o mini-reports, cortos pero efectivos).

  1. No es un juego de niños y no es para todos

Es muy fácil dejarse llevar y evitar tomar decisiones que afecten al despido de miembros del equipo que no estén rindiendo al nivel necesario. Por lo general, es probable que las cosas no mejoren con el tiempo y para mantener el altísimo ritmo de crecimiento y foco es necesario ser rápido en este tipo de decisiones.

Ser pragmático no implica no tener empatía, y ayudar a esos profesionales que han apostado por tu proyecto a pasar el trance del mejor modo posible y a encontrar un destino que les encaje mejor.

  1. Cultura

Es fundamental que todos entiendan para qué se están dejando la piel, cual es la misión y visión global y cómo se traduce al trabajo de cada uno.

Y para ello hay que conocer la historia, qué nos ha llevado hasta aquí, los valores fundamentales de la compañía y las reglas no escritas que definen la cultura y convivencia entre todos. Los empleados más antiguos deben actuar como embajadores de esa cultura, y es importante evitar que la presión de los resultados desdibuje quienes somos y para qué hacemos esto.

Al lío!.

P.s.- Al hilo de este post, aprovecho para compartiros una breve presentación sobre los retos del escalado de CartoDB que mostré al equipo en uno de nuestros retreats.

FOCO

Termina el año, y mientras me recupero de una operación de apendicitis que se ha complicado más de la cuenta (año de achaques de salud, ha sido este 2013), reflexiono un poco sobre lo que ha sido el año y cuál es mi mayor propósito para 2014.

Y la palabra que me viene a la cabeza es FOCO.

2013 ha sido un año intensísimo, con grandes momentos y nefastas experiencias, con muchos viajes, éxitos y sinsabores, trabajo a destajo y grandes esfuerzos fructíferos y baldíos.

Dice este artículo del New York Times, que la felicidad que sentimos en cada momento viene determinada por los genes, los eventos y los valores. La mitad de nuestra felicidad está, al parecer, marcada por nuestra predisposición genética, lotería en la que no he sido muy agraciado, porque tiendo demasiado a la reflexión crítica y la fijación de expectativas inalcanzables. Vamos, que soy un frustrado crónico.

En el tema de los eventos (un 40% del cocktail de felicidad disponible en cada momento, aunque de duración escasa) en 2013 ha habido de todo. La digestión de la integración con ON24 se me ha hecho un poco bola, pero la experiencia y el aprendizaje han sido muy valiosos. Una gran parte de este aprendizaje han sido técnicas y herramientas, y habilidades para sortear las trampas corporativas, tanto internas como externas.

Por otro lado, en lo personal, mis niñas han sido una fuente inagotable de orgullo, alegrías y privación del sueño. Una enseñanza fundamental para mí ha sido dedicar tiempo a identificar aquello que me hace sentir bien y lo que me hace sentir mal.

Con ello, he definido una hoja de ruta para el año que viene, y que se resume en dejar de dispersar mis intereses y esfuerzos hasta el infinito, para enfocarme y centrarme en la lista de actividades, retos, personas, momentos y sensaciones que me dan paz y satisfacción. Y que se la dan a las personas que me importan. FOCO.

Como dice el artículo, me queda un 10 % de ingredientes de felicidad para marcar la diferencia, ligado a los valores básicos de familia, trabajo, comunidad y espiritualidad.

Familia:

Es el punto sobre el que gravita todo lo que hago, y lo que soy. Así que dejaré de poner excusas artificiales por delante, de utilizar lo urgente como ariete contra lo importante. Las niñas ya se enteran de todo y necesitan mi tiempo para jugar, tanto como yo necesito el suyo. Y la construcción de un proyecto común, con tu pareja, sólo se puede hacer desde las decisiones compartidas, que reflejen los intereses y objetivos de ambos, con la empatía para entender las diferencias del otro. Y aceptarlas.

Trabajo:

Llevo 3 meses descomprimiendo poco a poco y cerrando etapas. A finales de Enero termino mi vinculación laboral con ON24 Inc, a la que tengo mucho que agradecerle, pero abro mi mente a nuevos retos después de 11 años enfocado en IMASTE/ON24/MULTIVENT.

No más eventos virtuales, ferias de empleo o webcasts para mí, para siempre. Lo echaré de menos, pero también necesita oxigenarme de nuevo.

Estas últimas semanas he tenido la fortuna de compartir mis inquietudes con grandes mentores y amigos, y en el proceso ya me han surgido oportunidades para liarme y liarme de nuevo. Pero creo que el proyecto al que me dedique en 2014, será sólo uno, con total dedicación. Los perfeccionistas compulsivos tenemos que evitar atragantarnos con todos los problemas del mundo e intentar resolver uno sólo cada vez. Pero que sea uno importante…

Además, tengo cada vez más claro, que necesito (tanto profesional como familiarmente) pasar una temporada fuera. Ver otro modo de hacer las cosas, y de vivirlas también. Para volver a Madrid con más conocimientos y ganas.

Comunidad:

En 2014 voy a ser más selectivo en mis actividades pro-bono de compartir con la comunidad. Un exceso de cafés con emprendedores, conversaciones, mails, etc, me estaban saturando y haciendo que perdiera tanto efectividad como motivación. Seguiré mentorizando proyectos, pero serán menos, para hacerlo mejor. Y estaré un poco menos accesible, para tener más tiempo para la familia.

Además, no asistiré a eventos de networking en los que mi ausencia no sea notada, y yo mismo organizaré menos eventos. Creo que prefiero dedicar tiempo a charlar más pausada y profundamente con los amigos, a conocer a más y más gente nueva para tener conversaciones superficiales.

Eso sí, el fortalecimiento del ecosistema emprendedor de Madrid, me parece tan importante, que ya se ha convertido en uno de los motores de mi vida. Así que Chamberí Valley seguirá ocupando mi agenda ;).

Espiritualidad:

Esta parte siempre me ha costado más. Tengo una mentalidad excesivamente ingenieril y necesito encontrar el sentido a todas las cosas. Pero creo que mi objetivo para 2014 es entender que no hay méritos ni culpas. Que humildemente, tengo la enorme fortuna de estar aquí y ahora, con mis capacidades y mis debilidades, pero en una posición privilegiada e inmejorable para ser terriblemente feliz. Y para hacer cosas que transciendan lo inmediato, tanto a nivel creativo como ayudando a los demás, desde el círculo más cercano hasta donde me abarque la vida.

Espero que todos seáis muy felices en 2014!.