Hoy se ha levantado el día oliendo a miedo…

Hoy se ha levantado el día oliendo a miedo,

y toda la semana.

 

Somos más de dos, contando la sospecha,

y me sobran monstruos debajo de la cama.

 

Hace un día malo y solo.

Tras la ventana llueven silencios

y se cuelan inseguridades heladas

por las rendijas de tus sábanas.

 

El dilema de mis brazos es que no saben,

protegerme entre nosotros y este tiempo,

y nuestros besos son escalofríos, falsos retos,

ascuas mal apagadas de goces de otros, pasados.

 

Yo soy así, ¡rápido me vence el desamor!,

tanto que no llego a sufrir ni las derrotas,

“mind the gap” y a seguir amando.

Tiramos nuestro amor al cubo…

Lo bueno de los blogs personales, es que puedes escribir lo que te da la gana en ellos.

Y aunque mi enfoque fundamental es el emprendimiento y la tecnología, la verdad es que, como todos, tengo algunas aristas más y una que anda sepultada entre mi maremagnum diario de retrasos y obligaciones, es la de escribir poesía.

No aspiro ni siquiera a publicar algún día mi primer cuadernillo, “Poeta bajo tierra“, pero ya que tengo blog, qué diablos, os vais a tragar algunas de mis poesías, sin orden ni concierto. Algunas son viejas amigas de añares, otras son más recientes.

Iré publicando de vez en cuando las que me den más rabia, bajo la categoría Poeta bajo tierra.

Para los más tecnólogos, mis disculpas por adelantado. ;).

XII

Tiramos nuestro amor al cubo

donde guardamos los rencores y la mierda.

Perdimos hasta el encanto del beso

atragantado en cada mentira suave.

 

Olvidamos por qué jugamos

a estar atados a un mismo sueño,

y aunque yo me resigné, tu esclavo,

tú te aferraste a la libertad del deseo.

 

Echados entre nosotros y mis brazos,

nos leímos las manos con la memoria

y juramos preservar de todos este cariño

de tantas noches, tanteando promesas.

 

Me obligué a apostar en otros labios

todo lo que defendimos a muerte,

y por salvarte de mis miedos,

mandaste al infierno mi recuerdo.

 

Si ahora que he cumplido cada paso,

te niegas a darme lo que es nuestro,

quédate sola en estas sombras,

que yo saciaré en otras fuentes

mi hambre atroz de tus caricias.