¿Estamos en una burbuja?

En mis clases de M&A para startups y valoración de empresas tecnológicas, la pregunta de los alumnos es recurrente. ¿Miguel, estamos en una burbuja?, ¿qué es lo que justifica las valoraciones de startups que se escuchan en los medios?.

Y después de ver cómo Uber es capaz de levantar 1.200 millones de dólares a una valoración pre-money de 17.000 millones :O, o la compra de Whatsapp por Facebook por 19.000 millones, pues…, es difícil no decir que estamos ante una burbuja considerable.

Mi gurú favorito, Damodaran, da interesantes claves para entender la valoración de Whatsapp desde el punto de vista bursátil y lo compara con el racional del inversor para que los legos en la materia, podamos entender qué está pasando. Recomiendo encarecidamente, la lectura de su análisis, aquí.

Volviendo al tema de la burbuja, creo que sí, que las valoraciones actuales no se corresponden, la mayor parte de los casos, con una generación fiable de flujos de caja futuros, y por tanto, se va a destruir valor en la mayor parte de M&As  e inversiones que estamos viviendo.

Eso sí, a diferencia de hace 14 años, ahora se mueve más dinero, del de verdad, en internet. Y tenemos una legión de consumidores/usuarios con una penetración masiva en internet, tanto en el escritorio como en el móvil y que utilizan servicios de utilidad real en casi todas las facetas de su vida cotidiana. Es decir, las compañías que ganen en sus respectivas competiciones y el favor de los usuarios, se convertirán en auténticas máquinas de hacer dinero y proporcionarán grandísimos retornos a sus inversores y compradores.

Un risky business, en todo caso.

Los muchachos de CB Insights , dicen que todavía hay recorrido de subida de valoraciones antes de poder afirmar que estamos en una burbuja, pero al mismo tiempo, nos dan algunas claves interesantes para justificar, ante los amigos, el argumento de la burbuja. Rescato los que me han parecido más curiosos, aunque podéis ver el artículo completo en inglés aquí.

1. El ritmo de inversiones de fondos de capital riesgo está en niveles de la burbuja de las puntocom.

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2. Los fondos corporativos se están volcando en invertir en startups seed en fases muy iniciales y arriesgadas. Y sus corporaciones madre tienen más caja que nunca para hacer M&As.

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3. El nº de unicornios (empresas con valoración por encima de $1B) está en records históricos

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4. Todo el mundo está montando fondos de capital riesgo (incluso en España :). 

VC Funds Amount Raised CLosed

Las tribulaciones del business angel español

No hace demasiado, un emprendedor me dijo que los business angel en España son como los unicornios. Todo el mundo habla de ellos, pero nadie ha visto nunca a uno.

Pero se equivoca, los business angels hispanos existen y son cada vez más, más profesionales, expertos y conectados. Aunque, como siempre digo, ser business angel en España es un hobby muy, pero que muy caro.

En un ecosistema emprendedor todavía incipiente como el nuestro, invertimos en proyectos poco profesionalizados y con una altísima tasa de mortalidad. Además, no llegamos ni de lejos a las tasas de inversión individuales, que investigaciones recientes apuntan como mínimo para garantizar un retorno razonable: al menos 20 inversiones de 10-20.000 euros para una cartera equilibrada.  

Por otro lado, la financiación de una primera ronda de inversión (serie A) es, de momento, escasa, por lo que incluso los proyectos que superan las tensiones entre socios, los retos de mercado y los errores de enfoque iniciales, tienen pocas posibilidades de alcanzar masa crítica suficiente.

Espero que a partir de ahora, con la existencia de fondos de inversión con más músculo financiero como Kibo, Active Venture Partners o Cabiedes & Partners, junto con la ampliación de fondos como Vitamina K o Inverready, permita que se corrija el gap tradicional de la financiación de startups españolas, de entre 0,5 y 1,5 millones de euros.

Pero volvamos al business angel patrio, ese individuo que ha puesto de 5 a 20.000 euros de su dinero en una startup recién creada (ya, una miseria diréis, pero a ver quién es el listo que se atreve a meter más de 20.000 euros al año en una caja de cartón, que lo más probable es que se queme y que en todo caso, no se podrá abrir salvo que se alineen los astros). Preguntadle a vuestras parejas, no emprendedoras, lo que opinan del riesgo asumido y qué otros usos más gratificantes darían a ese dinero.

Pues bien, ese valiente, va y mete el dinero ilusionado y encima se implica a tope para aconsejar al emprendedor novel. Le presenta a sus contactos, le ayuda a pivotar y hacer más coherente su proyecto y le acompaña en los malos momentos y las indecisiones.

La mayor parte de las veces, esa startup cerrará al cabo de un año, y el inversor no se lo tomará mal. Son las reglas del juego: “ánimo chicos, llamadme para la siguiente y un abrazo”.

Pero el dinero se habrá perdido para siempre…

Y en el caso increíblemente afortunado de tener buen ojo y mejor suerte, la empresa crecerá y tendrá nuevas necesidades de financiación. E incluso puede que consiga levantar la siguiente ronda A, pongamos que con una valoración pre-money de 1-2 millones y una inyección de capital cercana al millón de euros.

Pues en ese momento, en el que los business angels yankis se apartarían elegantemente a un lado haciendo un bonito cash out de 4-6x veces su inversión, en España, resulta que los siguientes inversores, por lo general, no prevén que el business angel reciba nada.

De hecho, se esperará de ti que permanezcas en el proyecto, durante varias rondas posteriores o hasta la hipotética venta final, mientras te diluyes enormemente. Todo para evitar dañar al proyecto que tanto has apoyado y por cuyo éxito que te alegras una barbaridad. Por supuesto.

Los VCs más generosos esperarán que, en todo caso, aceptes un descuento por liquidez significativo y vendas tu participación a una valoración, que ronde la mitad de la valoración de la ronda A, y… ¿pelillos a la mar?.

Pues no, porque después de todo, el estado te dirá que has tenido plusvalías extraordinarias con las acciones que habías comprado, con el mismo tratamiento que el mercado continuo y se llevará un 27 % de tus ganancias. Que además no podrás enjuagar con las pérdidas de los otros proyectos, porque aunque su valoración sea casi cero, no han dejado de existir aún y no tienen valor de mercado de referencia.

Y a pesar de todo, quiero seguir invirtiendo como business angel en proyectos tecnológicos en España. Es lo que tienen los hobbys, que se basan en sentimientos y no tienen por qué ser racionales…business angel en españa