Después de cinco años como General Partner en K Fund, doy un paso atrás para empezar algo nuevo.
Cinco años es mucho tiempo para vivir dentro del riesgo, el error y la niebla permanente de no saber cómo va a salir una apuesta. Lo amé y lo odié y lo volví a amar, en ese orden y más de una vez. Eso es el venture capital, y si no eres un poco adicto a esa sensación, estás en el negocio equivocado.
Estoy profundamente agradecido a cada colega con quien tuve el privilegio de trabajar. Aprendí mucho más de lo que esperaba sobre invertir, sobre liderazgo, sobre resiliencia, y sobre lo que cuesta de verdad la excelencia, sobre todo cuando las cosas se ponen feas. Estoy orgulloso de lo que construimos juntos y tengo verdadera curiosidad por ver hasta dónde lo lleváis a partir de ahora. Hice amistades para toda la vida por el camino, y eso pesa más que cualquier retorno.
A nuestros inversores, gracias por la confianza a largo plazo y la convicción real que nos permitió construir con ambición y paciencia. Juntos lanzamos Leadwind, ayudamos a dar forma al primer fondo de early-growth del ecosistema, ampliamos una estrategia multi-stage y multi-sector, y nos asociamos con algunos de los fundadores más extraordinarios que he conocido.
Trabajar junto a nuestros founders ha sido el mayor privilegio. Desde el día cero hasta el escalado, desde el momentum hasta los resets más duros, me recordasteis por qué me encanta apoyar a quienes construyen: Jia & Carla Gómez Cano, Héctor Mata & Nico de Luis, Ángel Alberich-Bayarri, Stanislav Poslavsky & Dmitriy Bolotin, Jordi Romero & Bernat Farrero, Pablo Pazos & Alvaro Gutierrez, Daniel Solis, Arturo Sánchez Correa, Jaime Bosch, Diego Ferreiro Val, Marcello Picchi, Jorge Miguel Camacho Paz, María González Manso, Xavier Sans Serra, Eduardo Navarro & Ramiro Iglesias Concepción, Elisenda Bou-Balust, Pablo Fernandez Alvarez, Victoriano Izquierdo, Rodrigo Bernardinelli, Fernando Valdemarin Goncalves y tantos, tantos otros.
Siempre intenté ser el inversor que me hubiera gustado tener cuando era emprendedor. Espero haberme acercado, al menos algunas veces.
¿Qué viene ahora? Lo contaré en su momento pero lo que sí puedo decir es que echo muchísimo de menos construir, y esta ola generacional de la IA no pienso vivirla desde la grada. La cabra tira al monte.
Este es el momento de Europa, de construir desde aquí proyectos y compañías que definan nuestro futuro con nuestros valores y abran oportunidades para todos.
Hablo mucho de abrazar la incertidumbre. Ahora me toca hacerle caso a mis propios consejos.
Vamos!.
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