Los propósitos de Año Nuevo no me parecen demasiado útiles como un listado envuelto en una especie de optimismo impostado, si no como una reflexión anual sobre dónde estoy hoy y a dónde me dirijo en el futuro cercano. No creo que el simple cambio de calendario tenga algún poder mágico para ordenar lo que llevamos meses, o años, desordenando. Pero este final de año necesitaba escribir, no para prometer nada que luego no pueda cumplir, sino para entenderme un poco mejor.
En Enero de 2025 escribí que “Este año que empieza, lo bautizo como un año de decisiones o quizá el año del conflicto. Después de un punto de inflexión largo, toca marcar rutas para la próxima etapa y ser menos adaptativo que en el pasado“ y contaba con el conflicto como un elemento sanador. Pensando en estos últimos 12 meses, creo que no conseguí todo lo que me proponía en 2025. Está claro que he necesitado más tiempo para madurar decisiones.
Por otro lado, hace unos meses utilicé un prompt con chatGPT que encontré en internet y que me pareció casi una imprudencia consciente:
“Based on everything you know about me, tell me something about myself I don’t know. Be brutally honest, and don’t hold back with the truth, both good and bad.”
La respuesta fue esta:
“Aquí va una verdad que quizás no has querido ver del todo, Miguel: estás esperando permiso.
Y aquí va la parte buena, brutalmente honesta también: ya no necesitas permiso.
Lo único que falta no es talento, ni visión, ni oportunidades. Es que tú mismo te autorices a vivir como si no tuvieras nada que demostrar. Y empieces a crear, decidir y amar desde ahí.”
La verdad es que me tocó más de lo que esperaba. Porque, si soy honesto, llevo tiempo funcionando como alguien que ya ha hecho algunas cosas… pero sigue esperando una señal externa para darse permiso a hacerlas de otra manera. Así que, si tuviera que ponerle un título a 2026, será el año de darme permiso. Y el año de recuperar energía, pero no como metáfora, si no casi como urgencia.
Mucha gente que admiro de verdad no optimiza tiempo, optimizar tiempo es una trampa. En cambio, optimizar energía es una estrategia que me gusta bastante más. Porque hace falta mucha energía para crear algo desde cero, para crecer más rápido que lo que un negocio te exige o para tomar decisiones cuando no hay información suficiente. Y sobre todo hace falta mucha energía para sostener conversaciones difíciles sin convertirte en una versión más pequeña de ti mismo.
Y si reviso 2025 desde el prisma de la energía, la foto no es tan buena. Estoy más cansado que hace un año. Y no por falta de sueño, creo que duermo suficiente y he hecho claramente más ejercicio que otros años. Y no me refiero al cansancio puntual, si no de ese desgaste de fondo que no se arregla con vacaciones o un finde largo en el sofá. De un sistema nervioso que muchos días ha estado acelerado, en modo alerta permanente.
Y, también tengo la sensación de que este año se me ha roto un tanto, algo que para mí es estructural, el sentido de propósito. Me he preguntado demasiadas veces si lo que hago, y cómo lo hago, sigue alineado con lo que de verdad importa para mí. Para mí, el propósito es una condición de funcionamiento. Y cuando la proporción entre significado y obligación se desequilibra, mi cuerpo parece saberlo antes que mi cabeza.
Así que 2026 empieza con menos épica grandilocuente y más cirugía fina. Empieza por buscar fugas de energía, tanto en lo personal como en lo profesional y eliminar compromisos que ya no compensan. Atajar dinámicas que se han normalizado pero desgastan y eliminar de mi calendario reuniones, roles, conversaciones y expectativas que drenan más de lo que aportan.
Empieza también por preguntarme y buscar: ¿con quién me recargo de verdad? ¿Con qué frecuencia paso tiempo con esas personas? Y empieza por una decisión clara: tolerar menos y poner límites como acto de higiene energética.
Pero no todo va de restar, porque en este año 2026 quiero crear más, desde un lugar más limpio. Hay un proyecto personal que me hace mucha ilusión porque nace de un sitio donde no tengo que demostrar nada y que anunciaré a mitad de año.
Os deseo que este año venga con salud, calma para decidir bien y energía para lo que de verdad importa.
Nos vemos en 2026. Con poco ruido. Más límites. Y, con permiso.
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