Hacía demasiado tiempo que no pasado por Ciudad de México y lo echaba de menos. No sólo por los tacos al pastor, sino por lo vibrante del ecosistema mexicano y su capacidad de aglutinar talento de toda América latina.
Pude tener una interesante conversación con Arturo, CEO de Sofía Salud (de la que somos orgullosos inversores), con Jay de Propel Venture Partners y moderada por el gran Santi Muguruza, responsable de BBVA Spark. Hablamos de inteligencia artificial, de moats, de regulación y de cómo sobrevivir a un mundo donde todo se copia a la velocidad del rayo.
Lo que antes te daba seis meses de ventaja, ahora dura seis semanas. La cadencia de la innovación ha pasado de trimestres a sprints semanales y en este contexto animaba a los emprendedores a que midan su progreso cada viernes, igual que hace Arturo de Sofía, con sus informes semanales a inversores.
Varios emprendedores pudieron compartir sus aprendizajes aplicando IA generativa o determinista a sus proyectos y la dificultad de poder implementar en producción sistemas en los que no puedas permitirte fallos o alucinaciones de cara a tus clientes. Y ahí está la primera lección: la IA no es magia, es iteración y lo que diferencia a los que avanzan de los que se frustran es la capacidad de aprender más rápido.
Comentamos dentro de la generación de moats, que hoy estamos usando los peores modelos de IA de nuestra vida.
Y si tu ventaja competitiva depende de que los modelos no mejoren, estás perdido, así que la clave no está en competir con los modelos, sino en construir alrededor de ellos buscando building blocks y aplicaciones concretas.
Al tiempo que el contexto es el nuevo rey. Entender dónde insertas tu producto en el flujo de trabajo, cuándo entra el humano para validar el proceso, y cómo se consume el output. En definitiva: data + contexto + interfaz = adopción. La velocidad de ejecución y el contexto no son solo ventajas. Son las nuevas reglas.
Hace unos años nos reíamos de los “wrappers” de GPT como algo que desaparecería sepultado bajo los costes de las llamadas a las APIs de OpenAI, pero hoy algunos se han transformado en “thick wrappers” y están creando verdadero valor porque resuelven problemas reales y lo hacen fácil, seguro y usable para empresas.
Por supuesto salió el tema de la importancia de la distribución en un mercado donde los modelos se democratizan y el acceso a la tecnología se abarata. No basta con tener el mejor flujo agéntico o los mejores prompts. Lo que importa es dónde orbitas dentro del sistema o stack de software y datos de las corporaciones que te van a comprar.
Nos preguntaron qué es más defensible: ¿los datos o la experiencia de producto? Y mi respuesta fue que ambos, pero en bucle. Crea una experiencia diferencial que te permita capturar más datos, y usa esos datos para mejorar esa experiencia.
Tuvimos poco tiempo para tocar un tema que es muy relevante y que está todavía por definir a nivel global pero en particular en América Latina, y es la importancia y el papel de la regulación.
Desde mi experiencia en Europa, creo que aunque tenemos buenas intenciones, regular intensamente una tecnología sin haber construido antes campeones industriales es como escribir las normas de un juego que no estás jugando. Necesitamos regulación que habilite, no que bloquee y Europa no puede seguir exportando regulación mientras importa tecnología.
Terminamos con el mensaje de que el mundo de la IA no se acaba en Silicon Valley, las oportunidades de IA ya no están solo en el Bay Area como muestran Mistral (Francia), Synthesia (Londres) o los grandes emprendedores que vemos en LatAm y Europa (Cala, Theker, Omnia, Patagon, Quibim…) Puedes construir un líder global desde cualquier lugar, pero para eso hacen falta capital paciente y ambición global.
Digo paciencia, porque el mercado empresarial tardará una década en adoptar la IA plenamente. Y ese desfase entre hype y realidad es donde se construyen los grandes campeones.
Estos días de ver muchos proyectos basados en IA me dejan emocionado y asustado a la vez. Emocionado por el potencial de tener un tutor personalizado para cada niño, o detectar cáncer en fases tempranas. Asustado por la posibilidad de que, sin ética y sin cuidado, estemos invocando algo que no entendemos del todo.
La IA puede traer abundancia o desigualdad. Depende de nosotros.
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