Los capitanes a posteriori

Jueves 12 de Marzo, 8:30 de la mañana, mi compañero y amigo, Aitor Goyenechea me lanza un reto. «¿Sería posible crear una app de autoregistro de casos con síntomas, para hacer tests de forma más rápida y que los usuarios pudieran dar permiso de geolocalización para mapear la epidemia y así evitar colapsos en los hospitales?.»

Y así empieza esta historia.

Es muy importante tener una red de pares de confianza, a la que puedas llamar cuando vas a meterte en líos, para que te acompañen. Así que cogí el teléfono y llamé a Javier de la Torre, cofundador de CARTO, para contarle la idea y ver si podíamos hacer algo.

Y mientras hablábamos, se nos ocurrió que ya que se trataría de una App con formularios y check-ins geoespaciales,  qué mejor que contar con los chicos de ForceManager, de Barcelona.

Así que mientras Jatorre contactaba con Oscar Maciá, CEO de ForceManager, me avisan que Martín Varsavsky, por indicación de Isabel Ayuso, está pensando en montar algo parecido. Y por su lado ha contactado con MendeSaltaren, un venture studio especialista en UX, para moverlo, y ellos a su vez han hablado con Sergio Alvarez, co-fundador de CARTO y ahora en Inditex, que a su vez ha hablado con… CARTO. Networks.

En fin, para desliar la madeja, dejemos entonces que twitter haga su magia:

Y empezamos a trabajar. Son las 12:06 PM del jueves 12 de Marzo.

Rápidamente creamos un grupo de Whatsapp, un grupo de slack, un proyecto en Trello, otro en Notion y empezamos a describir los requisitos básicos que debería cubrir la App, desde nuestro humilde entendimiento.

El equipo de diseño crea en Figma un flujo completo de la aplicación en horas, se monta un backend basado en Firebase+Bigquery de Google y la propia plataforma geoespacial de CARTO, para poder avanzar muy rápido. Y así, las aplicaciones móviles empiezan a coger cuerpo.


Durante los siguientes tres días, todo el equipo trabaja sin descanso, más de 18 horas al día, de manera desinteresada y  con muchísimas ganas. Con mucho foco en crear una aplicación escalable y que cumpla con requisitos de privacidad y seguridad que creemos van a ser clave, al tratarse de datos de salud de los ciudadanos. Haciendo dos reuniones diarias, cortas pero muy efectivas para coordinar el trabajo de todas las partes. Todo en remoto, claro ;). 

Desde CARTO se encargan de la arquitectura, del backend y de montar todos los servicios necesarios sobre Firebase que alimentarán tanto a las Apps móviles, como a posteriori, también la webapp.

En ForceManager montan todo sobre el framework de React Native para tener con el mismo código las dos versiones de la aplicación en Android y IoS y en MendeSaltaren van diseñando el flujo completo y preparando tanto las landing, como todo el diseño de la aplicación. Telefónica pone a su equipo de seguridad y legal a disposición, para garantizar que se pueda llevar todo a producción con garantías suficientes por parte de la administración pública y los equipos de QA de Ferrovial y Telefónica se vuelcan en testar todas las versiones, que salen casi cada par de horas. Sin perder la sonrisa.

Lo hacemos trabajando mano a mano con el equipo de Sistemas de Información y Equipamientos Sanitarios de la Comunidad de Madrid y contando con la opinión experta de sus médicos de atención primaria y del SUMMA.

Después de presentarle la versión beta de la aplicación a la Presidenta Ayuso, nos sugiere que desarrollemos también una versión web, para que la gente mayor o la que no tenga smartphones también pueda auto evaluarse y recibir las recomendaciones, lo cual nos parece una gran idea, así que nos ponemos manos a la obra y adaptamos todo para que esté disponible también desde el navegador.

Y en dos días, conseguimos desarrollar la webapp y tener las aplicaciones listas para su publicación en las stores de Google Play  y Apple, a pesar de que por el camino varios miembros del equipo van enfermando de coronavirus, por suerte sin síntomas graves.

Y el día 18 de Marzo, conseguimos tener firmado el Acuerdo de Colaboración con la Comunidad de Madrid, sin contraprestación económica, y tenemos todo listo para lanzar la aplicación.

1, 2, 3, GO!!!

Y junto con esos 11.000 likes, se dispara el tráfico, con más de 2 millones de visitas en 2 días y cientos de miles de personas evaluadas. Y  ayudamos a descongestionar los teléfonos, como se pretendía.

Pero no nos da tiempo a celebrar nada, porque de pronto, recibimos críticas por la privacidad de los datos, o por si los criterios de evaluación era excesivamente sencillos (cuando ése era el objetivo inicial de la app). Mientras tanto, algunos periodistas publican información que crea cierta inseguridad y hace que el esfuerzo parezca más bien un complot para hacer negocio con datos personales.

Llegamos a ver cómo se monta un bulo con hilos de WhatsApp, para boicotear la aplicación. Y el bulo se propaga más rápido que la información real y me llega por decenas de grupos de whatsapp de familiares y amigos.

A pesar de todo,  las aguas vuelven a su cauce, porque incluimos un apartado de FAQs en la web, donde respondemos a dudas que nos plantean y explicamos en más detalle qué hacemos, quién y por qué, y varios medios modifican las noticias con datos contrastados o publican otros artículos informativos y prevalece la información oficial.

Y la Comunidad de Madrid consigue en poco tiempo llegar a cientos de miles de personas que se pueden autoevaluar, recibir recomendaciones y después tener un seguimiento telefónico por parte de los servicios sanitarios de la CM y quedarse más tranquilos en casa, con una descongestión real de los teléfonos de asistencia.

Pensando con un poco más de distancia, creo que éste nunca fue un reto de producto, aunque no sea trivial desarrollar un código que puedas poner en producción en 3 días, y que reciba más de 2 millones de visitas de golpe, sin caerse. Y que se vea sujeto a tests y auditorías de penetración, de seguridad, peticiones de cambios continuos a tiempo real, y todo aderezado con varios interlocutores de varias administraciones.

Tampoco se trataba de hacer un sencillo scoring de triaje para diferenciar tipos de pacientes, que por otra parte no tiene más intención que digitalizar las mismas preguntas que se estaban haciendo desde el teléfono de información sanitaria.

Al fin y al cabo, se trata de asumir responsabilidades, de prepararse para ser encargados de los datos, de empujar para que algo ocurra en el mundo real, con todo lo que eso implica. Y de crear las condiciones y garantías suficientes desde el punto de vista de privacidad, legalidad, soporte y operación  para que las administraciones puedan aceptar el proyecto. Conciliando a todas las partes en la comunicación, en los mensajes, con varias corporaciones, administraciones locales, nacionales y con otros países.

Y de paso, conseguir en paralelo el patrocino de corporaciones que se implican como Telefónica, Google, Ferrovial o el Grupo Santander, para que se consiga mantener el esfuerzo pro-bono inicial de las startups, con mantenimiento evolutivo, QA, helpdesk y seguridad 24X7. Porque no puedo olvidar que no es lo mismo hacer un esfuerzo extra sobre tu día a día, mientras tienes la seguridad (relativa) de tu nómina desde una corporación, que si estás en una startup preocupado por tu futuro, mientras se caen clientes y proyectos y llueve fuerte bajo los retos de un mundo post-covid.

Pero siempre hay expertos que opinan desde casa y consiguen unos likes:

En fin, nosotros seguíamos a lo nuestro, con perfil bajo, y después del piloto de Madrid, seguimos trabajando intensamente con Carme Artigas y su equipo de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, para aprovechar el esfuerzo realizado y adaptar y lanzar la aplicación a nivel nacional permitiendo protocolos distintos por Comunidades.

Y después de revisiones legales, modificaciones y auditorías de seguridad y privacidad, para mover la maquinaria del estado, incluyendo alguna que otra publicación en el BOE, conseguimos firmar el convenio de colaboración con el Estado.

Y se lanza la aplicación a nivel estatal, a la que se adhieren en un primer momento las Comunidades Autónomas de Canarias, Cantabria, Castilla – La Mancha, Extremadura y Asturias, con decenas de miles de evaluados,  y ahora estamos todavía trabajando estrechamente con el equipo de la Secretaría General para la Administración Digital, para que se adhieran todas las demás comunidades que no tienen aplicaciones propias. 

Además, la Secretaría de Estado ofrece el código bajo licencia Open Source a todas las instituciones y gobiernos que lo quieran solicitar para sus propias adaptaciones locales, y se lanzó un manifiesto inspirado en Bluetrace.io para poder compartir el esfuerzo y los aprendizajes con el resto del mundo. 

Pero esto no evita volver a sufrir comentarios  y boicots, animando a no utilizar la aplicación para evitar un control del estado y con interpretaciones sesgadas de lo escrito en el BOE, mezclando conceptos e iniciativas, para que en la ensalada informativa de estos días, no se salve nadie.

Creo que las situaciones de crisis sirven para distinguir mejor a las personas, porque la gente no cambia demasiado, pero las situaciones complejas exponen a las personas y las enfrentan a decisiones que las obligan a definirse. Y puedes ver quién se pone manos a la obra, para ayudar sin medir todas las consecuencias, y quien se pone de perfil y busca modos de no aburrirse en casa durante la cuarentena.

Por mi lado, estos días me he hecho un listado creciente de gente que como dice Aitor, “es bien”, y gente que “es mal”, la gente que ayuda y se ofrece y la gente que tiene su propia agenda. Es una lista que es bueno conservar y volver a releer con más calma dentro de unos meses.

Me quedo en todo caso, con el empuje de Jose María, Chema, Enrique o Chus, primeros espadas de Telefónica, defendiendo que toca arriesgarse para ayudar en estos momentos. En estos casos es muy importante que el CEO apoye, para poder tomar riesgos que si no, sería complicado asumir.

Y me quedo con el apoyo recibido de muchos compañ[email protected], no sólo mi querido equipo de Wayra que me ha dejado estar más ausente en el día a día estas semanas, que han mandado un correo o una llamada, para ofrecer ayuda, o simplemente para dejar claro que están ahí, para acoger al que arriesga en la caída, con una red suave.

Hay, por desgracia, demasiados capitanes a posteriori, expertos desde el sillón, siempre raudos a poner la puntilla a los esfuerzos, matando las iniciativas a cambio de unos segundos de fama en redes sociales, unos likes y a otra cosa. Me encantado el vídeo de SouthPark, que lo explica mejor que cualquier post:

Pienso que cuando recibí el primer mensaje, aquel jueves por la mañana, había una opción fácil, que era haberle dicho a Aitor que no era posible montar nada y haber dejado a otros intentarlo y luego criticar su esfuerzo. O simplemente haber desarrollado un par de librerías con algunos diseños y haber publicado todo open source en un par de días, para que lo coja quien quiera y apuntarnos el tanto de relaciones públicas, pero sin asumir la responsabilidad de lanzarlo en producción para que realmente llegue a la gente.

La otra opción lleva aparejada agarrarse bien a la caja de cartón que tengo debajo de la mesa, porque te juegas el puesto y el matrimonio. Nuestro primer mes de cuarentena, no me ha dado tiempo a hacer yoga o pan, si no que he estado non-stop al teléfono o en videoconferencias, encerrado en mi despacho. Hasta el punto de que el día del padre, mi hija me deseó suerte y me regaló esto:

«Y ten menos colls, Adios», y tiene muchísima razón, la pobre.

Pero estoy muy contento de haber seguido la opción difícil, y por supuesto de no haberlo hecho solo, sino con el apoyo de tanta gente buena, desde el inefable Martín y sus conexiones e ideas, hasta Arrola buscando como liberarme de marrones y el EQUIPAZO que no se ha parado ante ningún obstáculo, aquí los tenéis aunque faltan muchos:

Y así he podido conocer en acción a grandes cracks, dentro de mi empresa y fuera, como Luis, Oscar, Felix, Gilberto, Julio, Germán, Esplá, Roger… y reafirmar lo grandes que son algunos que ya conocía bien como Sergio, Hector, Oscar, Alberto y tantos otros. O conocer a tipos competentes y desinteresados como Elad y su equipo, que se matan en desarrollar Open Corona, para lo use mucha gente. 

Y como este blog va de compartir, con todo este proceso me quedo con algunas enseñanzas:

1. Si quieres avanzar muy rápido, necesitas trabajar con un equipo pequeño, siguiendo el consejo de que se pueda alimentar con dos pizzas familiares de Jeff Bezos. Y aunque muchos te quieran ayudar, no tendrás más remedio que hacerles ver que en ese momento no es posible meter más manos en la cocina.

2. He podido comprobar de primera mano, cómo a las corporates les dan más caña que a las startups desde los medios. Ante este esfuerzo, asumiendo responsabilidades y riesgos para ayudar, he escuchado críticas variopintas, como que se trataba de un algoritmo hecho por seis multinacionales para captar datos, con animo de lucro. Y es una pena.

3. Aún así, Don’t feed the trolls, pero tampoco te escondas, creo que podíamos haber comunicado más claramente lo que estábamos haciendo y hablar más con periodistas, pero no es sencillo cuando se trabaja con Administraciones públicas. En caso de dudas, pregúntate qué haría en estos casos el gran Pedro Serrahima, que siempre responde de manera rápida, directa y con honestidad.

4. La comunicación virtual no tiene despachos, ni organigramas. Estos días, tan digitales, he podido trabajar con [email protected] expertos que antes no conocía y dar a su opinión el mismo peso que la de un director global corporativo, en realidad mayor. Importa lo que sabes y lo que te implicas, nada más. Y he hablado más con mis “mayores” este mes, que en dos años, y los he podido conocer de una manera mucho más personal que en comités y reuniones de seguimiento. Creo que las nuevas corporaciones están rompiendo muchas barreras, permitiendo conectar a la persona que tiene el conocimiento y a la persona que toma la decisión, con menos pasos, menos CCs en los correos y más orientación a la acción concreta. 

5. Y creo que así será la forma de trabajar en el futuro, colaborativa y digital, con equipos que se crean de forma completamente espontánea y con roles que se crean sobre la marcha, de acuerdo con las necesidades cambiantes. En el que startups y corporaciones ponen equipos a trabajar codo con codo, sin etiquetas. Agile es una cultura, no un proceso.

6. No te conviertas en el fusible del proyecto, que asume demasiada presión en un solo punto de fallo hasta que estalle. Divide los hilos para que si uno colapsa el resto no lo haga y busca un backup.  Y recuerda que nadie es imprescindible, solo hay que tener el privilegio de estar en el momento adecuado en algún sitio y tener la capacidad de poder tener algo de impacto, dentro de tus posibilidades.

Al final, no me puedo olvidar de que esto es lo que hace el esfuerzo merezca la pena:

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