Intenta ser el jefe que quieres tener

Después de casi dos años en una gran corporación, ya no puedo decir que soy el nuevo, ni si quiera toca alegar que soy he sido emprendedor. Y me sorprendo cada vez menos de cómo se hacen las cosas a uno u otro lado, quizá también porque ambos mundos y modos de trabajo están convergiendo de manera acelerada.

Uno se lleva en el petate el bagaje de las experiencias que ha vivido y sobre todo de las personas con las que ha trabajado, mientras se adapta a las nuevas situaciones y realidades.

En estas fechas me gusta hacer balance, y la verdad es que desde mi privilegiada posición con visibilidad transversal del funcionamiento de una gran compañía desde lo local a lo global, alrededor de las áreas de negocio, lo que está claro es que he podido aprender muchísimo. Estoy muy agradecido por mis maestros y mis compañeros de aventuras este tiempo.

En esta reflexión, me doy cuenta de que, tener un buen jefe es lo más importante que te puede pasar en el mundo laboral. Yo me siento estos días un poco huérfano, aunque muy agradecido, después de que mi primer jefe haya sido Gonzalo, un tipazo que te deja hacer, a la vez que te facilita el camino y que me ha enseñado algunos de sus trucos Jedi para navegar una compañía compleja como Telefónica.

Me quedo con la tarea de intentar ser el jefe que me gustaría tener, todos los días.

La otra idea que resuena en mi cabeza es que las redes informales, de pares de confianza, son tan importantes como el organigrama, que ya es decir ;).  Haber encontrado este año a un grupo de [email protected], agentes del cambio, de los que te acompañan en el camino mientras tomas piparra con tequila, al tiempo que te empujan a tomar riesgos y te acogen con suavidad en los tropiezos, es una suerte increíble, que espero disfrutar aún más en el 2020.

Y es que, si empujas durante suficiente rato, las grandes empresas te dan espacio. Take it! Crea, experimenta y no olvides que la escala es al tiempo una bendición y una maldición. Tienes que conseguir que tus iniciativas muevan alguna aguja, pensar en grande, mientras haces cosas que no escalan y hackeas el sistema, para socializar tus ideas y conseguir apoyos suficientes rompiendo silos hasta crear la autopista que lleva al cliente.

No todo ha sido del color de rosa, y este año me ha tocado tomar decisiones difíciles. He podido descubrir a golpes, que el micro y el macro no siempre están alineados. He entendido que la corporación tiene sus prioridades y situaciones de mercado que pueden afectar tus planes y tus equipos, aunque estés teniendo grandes resultados en tu pequeño mundo.

Y es lógico, tu area forma parte de un todo y tenemos la obligación y responsabilidad de adaptarnos al contexto, de repensar nuestro modelo y alinearnos con la estrategia y el rumbo a 3-5 años. No podemos olvidar que existimos para aportar el mayor valor posible a ese macro-organismo, aunque a veces no se entiendan del todo los horizontes temporales.

En el momento de la verdad, si eres transparente con tus decisiones, te muestras vulnerable y generas confianza, tus equipos afrontarán el conflicto con honestidad y te apoyarán, aunque no estén de acuerdo. El disagree & commit es el engranaje que separa la ejecución excelente del parón burocrático. Yo me quedo con la increíble reacción de mis colegas, con su compromiso inquebrantable hasta el último día, demostrando que somos una familia y que Once Wayra Always Wayra. Gracias…

Han pasado dos años, y aunque aún nos queda camino por recorrer, tengo la impresión de que hemos avanzado mucho. Ahora que conozco otras compañías y lo que hacen, sé que estamos en la locomotora de esta transformación. Pero no me conformo, queda por hacer y la compañía lo sabe.

Me gusta un consejo de Jeff Bezos que dice “focus on the things that don’t change in your business.” Toca poner energía y atención en aquellas cosas que no van a cambiar en 10 años en tu negocio. Y lo que estoy seguro es que la necesidad de reinvención perpetua, de trabajar más codo a codo con startups y de empujar la innovación iterativa y disruptiva, son cosas que no van a cambiar en Telefónica, ni en ninguna corporación, en 10 años.

A veces hay que tomar decisiones duras, tanto como emprendedor como en un rol corporativo, entender el mercado, y centrar los recursos y esfuerzos para maximizar el impacto. Aunque duela. Tener cicatrices, es una señal inequívoca de que estás en la batalla, luchando. Te conviertes entonces, de algún modo, en un pirata, de esos que no tienen miedo a nada, y no cogen prisioneros para conseguir lo que necesitan.

Con una tripulación lista para afrontar los peligros de la travesía, nos lleve donde nos lleve, sables en alto.

#wearewayra #wearepirates

Disagree and commit

source: https://lifehacker.com/how-to-disagree-with-your-boss-without-getting-fired-1765538220
source: https://lifehacker.com/how-to-disagree-with-your-boss-without-getting-fired-1765538220

Parece fácil, nos juntamos todos en una mesa, se discute sobre un tema estratégico relevante, cada uno plantea su opinión y después se decide.

Puede ser que tengas una ejecutiva muy democrática y que todo se vote, o que sea más presidencialista y el CEO tenga la última palabra. Sea como fuere, puede ocurrir, y ocurre muy a menudo, que NO estés de acuerdo con la decisión tomada, y entonces toca marcarse un Disagree and commit.

Parece un tontería, pero es fundamental, porque intentar conseguir el consenso no siempre es posible, ni deseable, y puede ser carísimo a medio y largo plazo. Disagree and commit, cómo nos explicaba el gran coach de startups David Surrenda en un retreat, hace años, será una frase que os ahorrará muchísimo tiempo, creedme.

¿Cómo plantearlo?, la realidad es que nadie tiene una bola de cristal con el futuro, por lo que no hay respuestas seguras y en una startup es necesario tomar apuestas arriesgadas, todo el tiempo. Si lo tienes claro como CEO o responsable de ese proyecto,  si estás convencido de que merece la pena seguir un camino en particular y no otro, entonces pide a tu equipo que acepte un «Disagree and commit» por esta vez, y pídeles que el commit sea sincero.

Para que esto funcione tiene que ser un proceso bi-direccional, claro, habrá momentos en los que como líder, tendrás que ser tú el que te encuentres en pleno Disagree y tengas que hacer un commit como un piano. Una vez que hayas explicado tu opinión, los pros y contras que ves, que encima tendrán el sello de autoridad y seguridad del CEO (no lo olvides!) si tu equipo sigue convencido de su camino y quieren seguir, tienes que aceptarlo con elegancia y tu papel será ayudar a que se convierta en un éxito rotundo.

No vale decir, «ok adelante», y luego reservarte un «yatelodije» épico, como si la decisión no fuera contigo. Porque la maldición de un líder que sabe delegar, es que puede delegar la responsabilidad pero nunca el «ownership«, sigue siendo tu compañía y todas, todas las decisiones tendrán que ser defendidas por ti a muerte.

En todo caso, recomiendo el «Disagree & Commit» como una herramienta maravillosa de gestión, porque ahorrará muchísimo tiempo en acortar ciclos de decisión, en los cuales se hace necesario convencer a [email protected] con menos información sobre los pasos a tomar, cuando en realidad, basta con conseguir su «commitment». 😉

P.s.- Esto lo explica muy bien Jeff Bezos, aquí