
A nadie se le escapa a estas alturas que las startups y scaleups son la columna vertebral del ecosistema de innovación en el mundo desarrollado. Y aunque Europa ha avanzado enormemente en los últimos años, seguimos atrapados en un “Día de la Marmota” inversor y regulatorio que frena nuestra capacidad de escalar. Hemos discutido esto una y otra vez en reuniones con gobiernos locales, con la comisión europea, entre nosotros y la sensación de déjà vu es insoportable. Es hora de despertar.
La distancia con EE.UU cuando hablamos de scaleups sigue siendo abismal, mientras el 60% de las scaleups globales son norteamericanas, solo el 8% son europeas. Los números son claros. Y no hay problema en la creación de startups en Europa. El problema fundamental es la escalabilidad. Y esto lo digo con experiencia propia, en CARTO, logramos levantar más de $100 millones, pero la gran mayoría del capital vino de EE.UU y en mi etapa en Telefónica, fui testigo de cómo muchas startups europeas con potencial terminaban mudándose a EE.UU. para atraer capital y encontrar clientes dispuestos a apostar por tecnologías innovadoras.
Europa se ha convertido en líder en regulación, «which is not really a thing», pero ser los reyes de las normas sin un ecosistema pujante de empresas tecnológicas que escalen no nos lleva a ningún lado. Es como si estuviéramos en los años 20 del siglo pasado y, en vez de fabricar coches en un mercado dominado por chinos y americanos, decidiéramos ser los líderes mundiales en fabricar señales de stop. Qué se puede hacer entonces?
Necesitamos sentido de urgencia, foco en acción radical y sobre todo, un liderazgo europeo para implementar acciones con la narrativa adecuada y la capacidad de acción que movilice a toda europa.

1. Creérnoslo: Europa no puede ser objeto de «bullying» hasta la irrelevancia
Hay un problema de fondo, la falta de confianza en nosotros mismos como continente innovador. Nos han dicho tantas veces que «Europa es buena regulando, pero no creando empresas de éxito» con memes estúpidos, que muchos se lo han creído.
Eso es una falacia absoluta. Europa tiene el talento, la infraestructura y los recursos para competir de tú a tú con EE.UU. y China. Lo que nos falta es una actitud de ejecución radical, «it is a sentiment issue», y no podemos seguir con un complejo de inferioridad, aceptando ser solo el lugar donde se generan patentes que otros monetizan. No podemos seguir esperando que el capital y el talento vengan de fuera para salvarnos.
Esto no se soluciona con más foros de discusión o «papers» sobre innovación. Se soluciona con acción inmediata y liderazgo fuerte a nivel europeo.
Me temo que ser el «líder regulador del mundo» no es una estrategia económica. Es una excusa para no asumir la responsabilidad de crear y escalar campeones tecnológicos. Mientras China y EE.UU. mueven billones en nuevas industrias e infraestructura de Inteligencia Artificial, nosotros seguimos analizando el impacto de cada nueva regulación sin entender que la clave no es regular, sino construir.
La pregunta no es si podemos ser un hub global de tecnología, sino cuándo vamos a dejar de auto-limitarnos.
2. Un mercado único, pero de verdad
El «mercado único» europeo sigue siendo más una aspiración que una realidad. Tener 27 regulaciones distintas en lugar de una armonización real nos vuelve ineficientes y nos cuesta miles de millones en oportunidades perdidas. Hay que actuar en varios frentes clave:
- Unificación del mercado de capitales: Sin fondos paneuropeos potentes, seguiremos viendo a las scaleups irse a buscar VC anglosajones y al Nasdaq en busca de liquidez.
- Armonización fiscal y stock options: Las startups en EE.UU. pueden atraer y retener talento con esquemas de stock options competitivos, mientras en Europa seguimos con una maraña fiscal desincentivadora.
- Estandarización de contratos y regulaciones: Crear una «Sociedad Europea de Startups» con normas homogéneas como propone el 28th regime y EU Inc, facilitaría el crecimiento y las inversiones paneuropeas sin necesidad de reubicarse en Delaware.
- Acceso a computación a escala, necesitamos una inversión en infraestructura de IA equiparable al Stargate americano, con foco en hubs paneuropeos donde encontrar acceso a GPUs y modelos abiertos.
3. El dinero está, pero falta en fases posteriores
En España, en 2023, se invirtieron unos €1.900 millones en venture capital, y en 2024 la cifra fue similar. Pero el problema no parece ser la falta de dinero; es la fragmentación y la falta de fondos grandes que acompañen a las empresas en su escalado.
- El capital es local y falta tamaño. Mientras en EE.UU. fondos como Lightspeed o A16z pueden liderar rondas de $200 millones, en Europa seguimos dependiendo de múltiples coinversiones de fondos más pequeños.
- Fomentar fondos transnacionales europeos: Iniciativas como el ETCI (European Tech Champions Initiative) son un buen primer paso, pero hay que evitar la creación de fondos burocráticos ad-hoc que solo busquen desplegar dinero sin visión estratégica.
- Involucrar a los grandes inversores institucionales: España sigue rezagada en la participación de fondos de pensiones en venture capital. En Alemania, el fondo Wachstumsfonds moviliza €1.000 millones de inversores institucionales. Francia, con su iniciativa Tibi, ha conseguido grandes resultados en la misma dirección, movilizando miles de millones de euros institucionales.
4. Europa necesita muchos más exits
Las startups europeas crecen, pero no tienen suficientes opciones de salida atractivas. El número tan reducido de IPOs en Europa fuerza a muchas startups a buscar adquisiciones en EE.UU. o Asia.
¿Qué podemos hacer?
- Consolidar el mercado de capitales: Crear una estrategia de Bolsas Europeas para Scaleups con incentivos fiscales y menores requisitos burocráticos.
- Asegurar adquisiciones dentro de Europa: Las grandes corporaciones europeas deberían comprar startups europeas en lugar de dejar que EE.UU. o China las absorban.
- Mayor conexión con corporaciones europeas: Telefónica, BBVA o CaixaBank han avanzado en corporate venture capital, pero necesitamos un esfuerzo a escala europea para fomentar adquisiciones estratégicas de scaleups.
5. Talento tenemos, pero hay que atraer y retener
Sin talento, no hay startups ni scaleups. Pero Europa, a pesar del esfuerzo de sus universidades, está perdiendo la batalla del talento frente a EE.UU. y Asia.
- Stock options sin trabas: La Ley de Startups española mejoró el marco por nuestros lares, pero sigue sin entender los tiempos de las scaleups y creando una certificación confusa y temporal de qué es una empresa emergente. Necesitamos un marco de stock options paneuropeo que compita con el modelo estadounidense.
- Atracción de talento global: Alemania y Francia han flexibilizado su inmigración tech, pero aún hay barreras burocráticas enormes. El acceso a la EU Blue Card debe ser más ágil y atractivo.
- Enseñar a escalar: En Europa hay talento técnico de sobra, pero faltan perfiles con experiencia en crecimiento internacional, ventas y marketing. Hay que fomentar más programas que capaciten a nuestros emprendedores para escalar globalmente.
6. Menos palabras, más acción local
Europa no necesita más informes o “foros de reflexión”. Necesitamos acción inmediata y liderazgo fuerte. La comisión europea no debe vista como parte del problema, si no como el driver de la solución. Y me ilusiona ver que tenemos una gran y primera Comisaria de startups, con un discurso claramente alineado hacia el sentido de urgencia y la necesidad de acción. Aunque está claro que muchas de las competencias regulatorias son nacionales.
Tenemos que ser ambiciones y obligar a nuestros gobiernos locales a implementar los planes propuestos y centrarse en armonizar y simplificar, dejándose de polarizaciones absurdas que no interesan a ninguno de sus votantes, solo para preservarse en el poder. Esto debe ser una llamada de atención para los gobiernos locales en toda Europa.
Si no nos movemos ahora, en 10 años seguiremos con las mismas conversaciones, mientras EE.UU. y China nos adelantan sin mirar atrás. Se acabó el día de la marmota. Es hora de despertar y construir el futuro tecnológico de Europa. Hoy.
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